Puede que sea, tras “La carretera” de Cormac MacArthy, uno de los libros más terroríficos que he leído. Sólo que, a diferencia de aquel, todo lo que sucede en “Sin flores ni coronas” es realidad. Ha sucedido. El Horror, así con mayúsculas. Y descrito con una delicadeza que deja KO a cualquier lector. Odette Elina es una superviviente de Auschwitz. Y de Bikernau. Sí, sí, ya sé: todos hemos oído -y visto en películas y documentales- lo que sucedía allí. Y, sin embargo, este libro es diferente. Por supuesto, se narra la increíble crueldad de los campos de concentración y de los nazis, pero ¡qué poco hemos oído sobre la crueldad de los propios presos, condenados a transformarse en bestias, en bárbaros sin escrúpulos, para seguir adelante! Eso no se veía en “La lista de Schindler” ni en “La vida es bella”…La misma autora explica en el prólogo que, con ...