San Valentín es una de esas cosas en las que nadie cree, pero que todo el mundo celebra.
Por la mañana, todo el mundo llega a la oficina y se pone a trabajar como si fuera un día cualquiera. Al poco rato, las chicas, una a una y como por casualidad, empiezan a sacar sus móviles del bolso y dejárselos olvidados encima de la mesa. Pronto alguien que llega, o que no puede callarse más, introduce el tema. Todas creen que no es más que un ardid de las casas comerciales para vender, algunas ni se acordaban que era hoy. Pero otras reconocen que tienen planes, que discuten con las otras chicas. Siempre hay un marido romántico que saca a su mujer a cenar para celebrarlo, o incluso un fin de semana romántico. A media mañana llega el primer ramo de flores. Las chicas felicitan a la agraciada, que sonríe ...