Introducción
A pesar de que el espionaje entra de lleno en el ámbito militar, dominado por los hombres, miles de mujeres han ejercido de espías a lo largo de la historia. Desde la antiguedad hasta nuestros días, el sexo ha sido un arma poderosa para sonsacar información al enemigo y, desde Dalila a Mata-Hari, desde las cortesanas de los templos-burdeles instalados por los fenicios en los puertos bajo su control a las actuales mantenidas de los altos cargos gubernamentales, han sido muchas las mujeres que han espiado a sus amantes.
Pero no todas utilizaron su cuerpo; hubo otras muchas que se sirvieron de su habilidad o inteligencia. Aunque los detractores del espionaje femenino decían que las mujeres no eran aptas para guardar secretos y las criticaban por no tener conocimientos militares ni de alta política, lo cierto es que a menudo esos mismos prejuicios hacían que pasaran desapercibidas, lo que jugaba a su ...