Las mascarillas son una forma de cuidar y darle mimo a tu piel, una forma de redescubrir su belleza y salud.
Una mascarilla facial puede actuar tanto superficial como profundamente en la epidermis. Podemos de esta manera borrar los signos de cansancio, hacerle frente al envejecimiento, rehidratar, reparar, dar luminosidad y tersura…
Los tipos existentes son muy variados, pueden ser hidratantes, antiarrugas, purificantes, limpiadoras, clarificantes, relajantes…
Nuestra piel sufre diferentes estados y no siempre necesita el mismo tipo de cuidado, por ello, dependiendo del resultado que se desee obtener aplicaremos una u otra diferente, incluso puede que deban combinarse entre sí.
Las mascarillas deben aplicarse con la piel totalmente limpia para conseguir que su efecto y principios activos surjan y actúen lo mejor posible.
Debemos saber qué clase de mascarilla debemos de aplicar, por ejemplo si nuestra piel necesita luminosidad debemos aplicar una exfoliante, si presenta un exceso de sebo, necesitaremos una purificante.
Muchas mujeres se ...