Este es uno de los pilares en los que se basa la comunicación interpersonal. Para escuchar no sólo hace falta oír, también hay que entender lo que se dice y lo que no se dice y, sobre todo, cómo se dice.
Es necesario poner todos los sentidos en la otra persona para que nos llegue su mensaje y prestarle toda la atención. Por lo general, cuando escuchamos a alguien, a la vez estamos pensando en lo que le vamos a responder, lo que tenemos que aportar sobre el tema, la discusión de esta mañana con los niños, las tareas pendientes en el trabajo y un largo etc. y perdemos parte del contenido del mensaje. Hay que centrar toda la atención en el otro y confirmarle que le escuchamos mediante palabras (Sí, ajá, te entiendo,…) o sonidos guturales de afirmación.
Hablamos no sólo con las palabras (lenguaje verbal) si no también con el ...