Como continuación a El saludo (I), comentaré los pormenores del saludo en el ámbito profesional.
En él se tiene en cuenta la jerarquía empresarial (marca la forma de saludo el de mayor rango) y, entre iguales, conviene dejar la iniciativa al cliente con el fin de que se sienta cómodo y no establezca barreras en el proceso de venta o negociación. Los besos en las mejillas están restringidos a clientes con los que se tiene buena relación y siempre que ellos hayan dado pie a ese saludo. Un exceso de confianza puede intimidar o enojar.
Aunque el estrechar las manos sea propio también del entorno social, es el saludo por excelencia en el trabajo, aceptado incluso en los países asiáticos en los que, como he comentado en otras ocasiones, el contacto físico público se evita. El hacerlo de forma correcta transmite seguridad en uno mismo, aspecto bien valorado en las transacciones comerciales. ...