Soledades

Sentirse sola no es paradigma de la fama. ¿Quién no se ha sentido sola mezclada entre la multitud de una ciudad e incluso en compañÃa de la pareja elegida?Â
Una de las soledades mejor expresadas la encontré un dÃa en este microrelato de Pedro de Miguel.
SOLEDAD
Le fui a quitar el hilo rojo que tenÃa sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mÃa. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habÃamos viajado y sufrido mucho. Me despedà al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando. No sé qué me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra vÃctima que llenara durante unos minutos el amplio pozo de su soledad.
FIN
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