HELEN DUNCAN, LA ÚLTIMA BRUJA DEL REINO UNIDO
Era una médium muy reconocida y el ejército británico la arrestó (según sus seguidores y familiares) para evitar que hiciera públicos detalles del proyectado Desembarco de NormandÃa durante sus sesiones de espiritismo
No era la primera vez que tenÃa conflictos con la ley. En 1933, en Edimburgo, la multaron con 10 libras por estafa, arguyendo que “Peggy”, el espÃritu amigo de la señora Duncan, era en realidad un camisón de mujer que la policÃa habÃa logrado arrebatarle en el transcurso de una sesión. Sin embargo, no empezó a preocupar al gobierno hasta 1941: En una sesión en Porsmouth, un marino fue materializado frente a su madre y le dijo que su barco, el HMS Barham, habÃa sido hundido. Uno de los participantes, con toda su buena fe, telefoneó al almirantazgo para preguntar si era verdad.
La inteligencia militar se puso furiosa porque la noticia habÃa sido calificada como de máximo secreto para no minar la moral de los británicos. Fue entonces cuando empezaron a vigilarla, sospechando que era una espÃa. Sin embargo, Helen no fue detenida hasta 1944, en una redada que la policÃa hizo en una de sus sesiones.
Al no encontrarse ninguna prueba de estafa, Helen fue acusada de vagabundeo, pero tampoco pudo probarse. Al final, le aplicaron el Acta de BrujerÃa, una ley de 1735, y la condenaron a nueve meses de cárcel.
Cuando salió en libertad, anunció que no iba a llevar a cabo más sesiones. Sin embargo, en 1956 la policÃa volvió a irrumpir en una de ellas. Según los espiritistas, este tipo de interrupciones son muy peligrosas, porque el ectoplasma regresa al cuerpo con excesiva rapidez. Lo cierto es que esta vez Helen Duncan se puso enferma.
Se sentÃa tan mal que regresó a Escocia junto con su familia. Allà ingresó en un Hospital, donde murió dos dÃas después. En la autopsia, le encontraron dos quemaduras en el estómago.
El propio Winston Churchill, horrorizado por el caso de Helen, calificó el Acta de BrujerÃa de payasada. En 1951 fue abolida y sustituida por la Ley de Médium Fraudulentos. Sin embargo, Helen Duncan no fue exonerada. Hoy en dÃa, algunos intentan limpiar su nombre.
Helen Duncan fue una de las médiums más grandes del mundo, una mujer que dio esperanza y confort a muchos, dice Ray Taylor, redactor del Psychic World. Su nieta, Mary Martin, ha iniciado el proceso para conseguir la revisión del proceso y el perdón póstumo para su abuela.
Asegura que Helen era totalmente inocente y califica de ridÃculo el hecho de que se la considerara una amenaza para la nación durante la II Guerra Mundial.
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