Posts de la categoría: Relaciones
Publicado el Sábado, 2 de Junio del 2007 por
YoMujer.com
Autor: yomujer
Fecha: 2 Jun 2007
Lo confieso, muy a mi pesar pero lo admito. Me rindo, mis neuronas no dan más de sí y caen exhaustas por el trote diario al que están sometidas. Jamás se me ocurrió pensar que diría estas palabras a consecuencia de la dura experiencia que conlleva sobrevivir con una adolescente, en este caso mi hija, aquel querubín de cabellos rizados que andaba por la casa pensando que su dulce mamá era la más guapa, la más buena, la más lista.
Tengo los pies en la tierra, sabía de sobra que ese tiempo de almibaradas avenencias se esfumaría ante los prolegómenos de su pubertad irremediable, pero lo que nunca imaginé es que mi relación con ella se iba a convertir en un ring cuadrangular en el que las dos, como púgiles profesionales, nos íbamos a asestar los golpes más bajos, sin orden ni concierto, llevadas por mi cansancio y su eterna rebeldía.
Me he convertido, de la noche a la mañana, en esa madre gruñona a la que nunca quise parecerme. Detesto esta metamorfosis que transforma, sin piedad alguna, lo que de equilibrada y razonable, como buena libra, creía tener. Me siento paleolítica, como uno de esos dinosaurios enormes que duermen en los museos.
Aunque paso el día discutiendo, amenazando, dictando órdenes, vigilando, también la digo, todas la veces que mi estado de ánimo lo permite, que la quiero ¿Cómo no hacerlo? , pero reconozco que esta adolescencia me supera, y espero que pase antes de que la premenopausia vaya volviendo locas a mis dormidas hormonas, porque sino
¿qué será de nosotras?
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Publicado el Sábado, 26 de Mayo del 2007 por
Gloria
Autor: gloria
Fecha: 26 May 2007
Isabel hizo su primer paseo a la fuente cogida de la mano de Diego que, enfundado en su delantal, caminaba tan grave y erguido como un duque. Parece que vayan a un baile de palacio, bromeaban las criadas que los seguían. Pero la cosa dejó de tener gracia cuando Isabel tuvo su primera regla.
En el siglo XIII las mujeres eran eternas menores de edad y, además de dotarlas con arreglo a su posición y fortuna, un padre que se preciara de tal debía dejarlas colocadas, esto es, o bien casadas o monjas. Si no, serían un estorbo para su hermano que sería entonces el indicado por la ley para gobernarlas.
El padre de Isabel consideró que ya había demorado demasiado el asunto. Así que empezó a tratar su matrimonio con un buen partido: Pedro Fernández de Azagra, hermano del Señor de Albarracín. Al enterarse, Isabel se quedó blanca. Y en vez de soltar una risita y sonrojarse con las bromas de su madre, echó a correr hacia su cuarto gritando entre sollozos que no quería casarse con ése. El matrimonio se miró con asombro. Será boba dijo la madre-. ¿Dónde va a encontrar un caballero mejor
Al día siguiente, el buen hombre estaba desayunando tranquilamente cuando entró el chico de la casa de al lado y, muy serio, le pidió la mano de Isabel. A punto estuvo de acertarle con el patadón que le mandó. [i]Pero tú eres bobo[/i], pensó. [i]¿Cómo se te ocurre semejante cosa? [/i] Luego se echó a reír. Que salidas tan chuscas tenía el mozo.
Tenía razón. Isabel, además de sus otros encantos, era hija de una importante familia y contaba con la mejor dote de la ciudad. Diego, en cambio, era el segundón de un terrateniente acomodado y desde niño se le había preparado para servir en alguna mesnada. Y una cosa era llevarse bien con los vecinos y otra dar ese salto inmenso en la escala social.
Pero no había forma de sacar a Isabel de la cama. Tenía tiritera y se negaba a comer. Diego, tozudo, juraba y perjuraba que en poco tiempo conseguiría la fama y la fortuna suficientes. El padre de Isabel hubiera mandado a los criados que le pegaran una buena paliza para terminar la cosa. Pero no quería ofender a su vecino, el padre de Diego, un hombre cortés y buen cristiano.
Así que, muy diplomáticamente, le dio largas a la cosa del casorio. Al fin y al cabo, Isabel era aún muy niña; no había prisa por casarla antes de cinco años, cuando ya hubiera cumplido los 17. Mira, si para entonces has conseguido alzarte hasta ella, yo sería feliz entregándote su mano. Pero si no, tienes que comprender que yo debo casar a mi hija con un hombre que la merezca, dijo.
El corazón de Diego se llenó de esperanza. Sabía que quedándose en Teruel no conseguiría medrar, así que partió a la guerra de Valencia con el caballo y las armas que le compró su padre. El hombre le vio marchar con tristeza: era aún muy joven. Pero, conociendo a su hijo, quizá fuera lo mejor. Así se olvidaría de Isabel y de todas sus demás tonterías.
Diego partió a la guerra de Valencia y durante algún tiempo solo se recibieron de él noticias sobre batallas, desgracias y princesas moras. Mientras tanto, las conversaciones entre el padre de Isabel y Pedro Fernández avanzaban lentamente: Isabel sostenía con empeño que había hecho el juramento sagrado de esperar a Diego durante cinco años.
El padre de Isabel manejó el asunto con habilidad y, dando como ciertos los últimos rumores sobre la muerte de Diego, fijó la fecha de la boda para el día siguiente a aquél en que se cumplían los cinco años, con lo que a un tiempo logró vencer la resistencia de su hija y calmar la urgencia del de Azagra. Precisamente ese fue el día que eligió Diego para regresar.
Cuando se enteró de que la boda de Isabel acababa de celebrárse, no se lo pudo creer y fue a buscarla a casa de Azagra. Isabel, que tenía noticias de la llegada de Diego desde que salió de la iglesia del brazo de su ya marido, se las había arreglado para salir al jardín un rato, mientras los hombres bebían. Mientras sus amigas entretenían a las ya consuegras, salió al encuentro de Diego.
Al verlo, Isabel se quedó un poco parada. Diego no era tal y como le recordaba. Sus facciones eran más duras y parecía más alto. Algunos dicen que volvió a Teruel rico y al mando de un centenar de hombres; otros que pobre y solo, como un mendigo. Sea como fuere, después del viaje que se había pegado no debía estar en su mejor momento
Diego, en cambio, quedó deslumbrado. Isabel estaba guapísima con sus galas de novia. Tanto que el mosqueo se le quitó de golpe. No sabemos a ciencia cierta que hizo en sus años de aventuras, pero lo que sí es seguro es que había aprendido algo: Los besos en la boca, aparte de ser una guarrada, daban gustirrinín.
Bésame, Isabel, dijo cogiéndola bruscamente por la cintura mientras buscaba su boca. Ella se echó atrás, sobresaltada. La educación sexual proporcionada por las ayas era muy deficiente y para Isabel los besos en la boca se entremezclaban misteriosamente con signos de pureza sanguinolentos que el de Azagra reconocería inmediatamente. Pero si me acabo de casar, contestó confusa.
No seas boba, mujer. Si te va a gustar, insistió él. A Isabel, desconcertada, se le agolparon en la memoria aquellos cinco años de resistencia pasiva en solitario y, sin poder evitarlo, se puso baturra: Para bobo, tú. A buenas horas apareces, dijo.
Las consuegras reclaman a Isabel y los amantes no tienen tiempo de más. En la puerta de la casa que ahora es la de Isabel, Diego cae fulminado. Su corazón enamorado no ha podido superar el rechazo de Isabel.
Al día siguiente, una mujer velada se presenta en el funeral de Diego. Es Isabel que, resueltas sus dudas en la noche de bodas, se arrepiente de no haberle dado el simple beso que le pedía. Así que se acerca al féretro y, mientras está besando los labios fríos del cadáver, cae desplomada sobre él. Ha muerto de amor.
Era el siglo XIII en Teruel. Si hubiera sido el XXI, el CSI hubiera averiguado rápidamente por qué medio actuó el amor. Quizá un virus extraño contraído por Diego o una malformación congénita de alguna válvula cardiaca. Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad. Pero, aún así, en muchos lugares del mundo todavía siguen muriendo chiquillos solo porque se han enamorado como bobos.
En todos los lugares del mundo donde las mujeres siguen considerándose seres que deben ser gobernados.
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Publicado el Viernes, 18 de Mayo del 2007 por
YoMujer.com
Autor: Valeria
Fecha: 18 May 2007
AMISTADES ROTAS
Bueno, ya está. Ha ocurrido. Tu pareja se ha roto. No es la primera ni será la última, pero después de años de relación monógama en la que te has volcado en la pareja, en los hijos, en la casa, te encuentras de pronto muy, pero que muy sola.
Quieres regresar a algún tipo de vida social y no tienes con quién.
Siempre habrá alguna amiga con la que compartir un café o ir al cine una vez al mes, pero tus amistades seguirán con su vida. Es probable que ya no te apetezcan esas reuniones de pareja, porque claro, tú ya no la tienes. Parece que no encajas, que sobras allí. Incluso piensas que algún que otro marido ha comenzado a mirarte raro, como si tuviera temor a que el divorcio fuese una especie de virus contagioso. Sobre todo si la decisión de romper ha sido tuya.
¿Y esa pareja que creías amiga y ahora ha dejado de llamarte sin más? Está claro, se han puesto del otro lado, lo cual no es reprochable hasta cierto punto. Pero
¿por qué razón han dejado de llamarte a ti? ¿Se rompe la pareja y se rompe la amistad? Si, puede ocurrir.
Lejos de deprimirnos chicas, debemos ir en busca de nuevos horizontes. ¿Te gusta leer? Pues busca en tu ciudad algún grupo de lectura. Si preguntas en las bibliotecas, seguro que sabrán orientarte sobre alguna de éstas tertulias. ¿Siempre has tenido el gusanillo del arte? Pues apúntate a clases de pintura; algunos ayuntamientos imparten talleres gratuitos. ¿Ha llegado el momento de ponerse en forma? Enfúndate en un chándal y sal al parque a pasear. Regálate una mascota; los perros son siempre un buen acicate para comenzar una conversación. ¿Tus hijos son pequeños y estás aún muy pillada con ellos? Aprovecha y disfruta; escápate a un hotel con animación infantil. Llévales a todas las actividades lúdicas que organicen en la ciudad. Olvídate por un día de las tareas de la casa y organiza una acampada en su cuarto.
Piensa en que el tiempo libre del que ahora dispones es sólo tuyo; ya no tendrá lugar ese tita-afloja para decidir si mar o montaña. Ahora eres tú la que elige, la que es dueña de su tiempo, la que puede permitirse el lujo de un domingo entero de tumbing frente al televisor atiborrándote de palomitas mientras los hijos están de fin de semana alterno. No más discusiones sobre el mando a distancia. No más calentarte la cabeza sobre el menú del día festivo.
No tengas prisa por volver a emparejarte; disfruta de tu nuevo status. Busca amistades afines, recíclate, crece como ser humano. Haz que el objetivo de tu vida sea la serenidad.
Con el tiempo, si alguien ha de llegar, lo hará. Y si el príncipe azul no aparece en su cadillac blanco a rescatarte, no importa. Tú ya has resistido. Date la enhorabuena y sigue tu camino.
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Publicado el Martes, 15 de Mayo del 2007 por
Gloria
Autor: gloria
Fecha: 15 May 2007
Un blog es un sitio web compuesto por entradas individuales (llamadas post) dispuestas en la página en orden cronológico inverso, de forma que aparece siempre primero el más reciente. Los post pueden ser de uno o de varios autores y en cada uno de ellos los lectores pueden escribir sus comentarios y el autor darles respuesta, de forma que permiten establecer un diálogo.
Los primeros blogs eran simplemente componentes actualizados de sitios web comunes, pero la evolución de las herramientas y la aparición de las plataformas gratuitas dispararon la popularidad del medio.
Cualquiera, después de unos días manejando Internet, puede publicar algo en la red, ya sea texto, fotos, música, o incluso videos. Además, gracias a ellos se han tenido noticias de primera mano de sucesos como el 11-S en 2001 (New York) o el 14-M en 2004 (Madrid) y son ya un clásico las crónicas desde Bagdad de un arquitecto iraqui durante la guerra de Irak.
La importancia del fenómeno es innegable. Ha nacido la blogosfera: Hoy en día, se calcula que hay más de 62 millones de blogs y cada día se crean 175.000 más.
A ellos, o mejor dicho a sus autores, va dirigida la convocatoria lanzada por Cuchitril Literario, un prestigioso blog (entre otras cosas, hace más de tres años que publica cada día la reseña de un libro distinto) La propuesta que nos hace ahora Palimp, su autor, va dirigida principalmente a los blogueros residentes en Barcelona y amantes de las letras pero, cuantos más seamos, más reiremos ¿No?
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Publicado el Sábado, 5 de Mayo del 2007 por
Olga
Autor: Olga
Fecha: 5 May 2007
Uno de los errores que se cometen en la sociedad actual es la suposición de que no hay nada que aprender sobe el amor. Radica en la [b]confusión[/b] entre la experiencia inicial del “enamorarse” y la situación permanente de estar enamorado.
Si dos personas que son desconocidas la una para la otra, como lo somos todos, dejan caer de pronto la barrera que las separa, y se sienten cercanas, se sienten uno, ese momento de unidad constituye uno de los más estimulantes y excitantes de a vida.
Y resulta aún más maravilloso y milagroso para aquellas personas que han vivido encerradas, aisladas, sin amor.
Ese milagro de súbita intimidad suele verse facilitado si se combina o inicia con la atracción sexual y su consumación. Sin embargo, tal tipo de amor es, por su misma naturaleza, [b]poco duradero[/b]. Las dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, u aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial. No obstante, al comienzo no saben todo esto: en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar “locos” el uno por e otro como una prueba de la intensidad de su amor, uando solo muestra el grado de su [b]soledad anterior.[/b]
Esa actitud -que no hay nada más fácil que amar- sigue siendo la idea prevaleciente sobre el amor, a pesar de las abrumadoras pruebas de lo contrario.
Prácticamente no xiste ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones, y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor. [b]Si ello ocurriera con cualquier otra actividad, la gente estaría ansiosa por conocer los motivos del fracaso y por corregir sus errores -o renunciaría a la actividad-.[/b] Puesto que lo últim es imposible en el caso del amor, sólo parece haber una forma adecuada de superar el fracaso del amor, y es examinar las causas de tal fracaso y esudiar el significado del amor.
Erich Froom (El arte de amar)
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Publicado el Martes, 10 de Abril del 2007 por
Gloria
Autor: gloria
Fecha: 10 Abr 2007
Tras la revolución social aparejada a la liberación de la mujer ha aparecido una nueva clase de mujeres: Las económicamente independientes, profesionales de prestigio o empresarias exitosas a las que la sociedad les da a escoger entre carrera o familia, una dicotomía que muchas veces desemboca en la soledad.
Parecería que, a partir de cierta edad, las mujeres nos volvemos invisibles. Los hombres dejan de interesarse por nosotras. Aparece entonces la soledad, la falta de cariño, el deseo insatisfecho. ¿Qué hacemos entonces? Hoy día, tener un gigoló es una de las soluciones.
Es un fenómeno innegable. Los anuncios ofreciendo este tipo de servicios están ahí, podemos verlos todos los días en cualquier periódico. Sin embargo, es prácticamente imposible encontrar a alguien que reconozca haberlos utilizado. ¿Por qué? ¿Qué clase de mujeres son las que pagan por sexo? Neus Arqués escribió su novela para responder a esta pregunta.
La clienta es Rosa, una cincuentona divorciada a la que su masajista le recomienda contratar a un gigoló para sacudirse la tristeza. La cosa se complica cuando Iván, el amante remunerado, se enamora de Bel, una treintañera desengañada.
- [i]Rosa termina recurriendo a un amante de pago porque no lo encuentra en sus relaciones sociales [/i]nos dice Neus- [i]Si pudiera no pagar, Rosa no pagaría, pero
Bel, por su parte, es víctima de su propia invisibilidad: necesita la aprobación externa para sentirse bien.[/i]
Aunque el eje de la historia es la invisibilidad, el personaje de Bel nos mete de lleno en otro tema espinoso: la infidelidad. Sin falsos pudores ni moralinas, Neus nos pregunta: Qué es peor, ¿acostarse con el novio de tu mejor amiga o con un gigoló?
- [i]Las mujeres somos las mejores amigas
o las peores enemigas. Y, por desgracia, a veces nos traicionamos por un hombre.[/i]
¿Y que piensan los hombres de todo esto, Neus?
- [i]Me ha sorprendido constatar que la novela tiene muchos lectores hombres. Por sus comentarios en el blog de “Un hombre de pago” deduzco que la respuesta oscila entre el interés y la incomprensión. Tanto las mujeres como los hombres estamos desconcertados.[/i]
Tradicionalmente, el hombre es capaz de separar el sexo del amor, mientras que para la mujer lo uno es consecuencia irremediable de lo otro. Quizás esa norma no escrita también esté cambiando.
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Publicado el Miércoles, 28 de Marzo del 2007 por
Olga
Autor: Rastri
Fecha: 28 Mar 2007
Hoy no es el día del orgullo gay. Pero hoy me apetece escribir sobre esto porque para mí cualquier día es bueno para sentir orgullo de las cosas que me importan.
En España parece que poco a poco estamos alcanzando cierta madurez a la hora de valorar y respetar a las personas homosexuales. No hace mucho se les trataba de enfermos. O degenerados, o desviados… Un sinfín de burradas que no hacían más que maltratar psicológicamente a gente normal, con sentimientos y metas en la vida.
Pensando en un Lorca, un Miguel Ángel, una Greta Garbo o una Martina Navratilova pienso en por qué las personas homosexuales no deben estar orgullosas de su condición o simplemente, no reciben la misma indiferencia con la que se miraría a una persona que proclamase abiertamente ser “Heterosexual”.
¿Por qué hay un día del orgullo gay?
Mi opinión es clara: Hasta que TODAS LAS PERSONAS del mundo vean con iguales ojos a unos y a otros tiene que haber un orgullo especial para repudiar ese horrible desprecio.
Decir abiertamente “Soy lesbiana” es un paso que muchas mujeres no se atreven a dar por miedo al qué dirán, al desprecio, a las caras raras… y miestras esto exista, tiene que haber mujeres que griten bien alto y claro “Me gustan las mujeres, me gusta se lesbiana y me gusta ser mujer”
Para no pedir, sino, exigir respeto en un mundo hasta ahora necio y cerrado.
Safo, la primera poetisa griega conocida y también la primera lesbiana conocida, rendía culto a la Diosa Afrodita:
[i]¡Tú que te sientas en trono resplandeciente,
inmortal Afrodita!
¡Hija de Zeus, sabia en las artes de amor, te suplico,
augusta diosa, no consientas que, en el dolor,
perezca mi alma!
Desciende a mis plegarias, como viniste otra vez,
dejando el palacio paterno, en tu carro de áureos atalajes.
Tus lindos gorriones te bajaron desde el cielo,
a través de los aires agitados por el precipitado batir de sus alas.
Una vez junto a mí, ¡oh diosa!, sonrientes tus labios inmortales,
preguntaste por qué te llamaba, qué pena tenía,
qué nuevo deseo agitaba mi pecho,
y a quién pretendía sujetar con los lazos de mi amor.
Safo, me dijiste, ¿quién se atreve a injuriarte?
Si te rehuye, pronto te ha de buscar;
si rehúsa tus obsequios, pronto te los ofrecerá él mismo.
Si ahora no te ama, te amará hasta cuando no lo desees.
¡Ven a mí ahora también, líbrame de mis crueles tormentos!
¡Cumple los deseos de mi corazón, no me rehuses tu
ayuda todopoderosa!
Lamento:
Dulce madre mía, no puedo trabajar,
el huso se me cae de entre los dedos
Afrodita ha llenado mi corazón
de amor a un bello adolescente
y yo sucumbo a ese amor.[/i]
¿Por qué estás orgullosa de ser lesbiana?
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Publicado el Viernes, 9 de Marzo del 2007 por
YoMujer.com
Autor: yomujer
Fecha: 9 Mar 2007
El niño, que llegó a pesar cerca de 100 kg en Navidad, escupe todo lo que sean frutas y verduras y su madre se niega a poner un candado en el frigorífico, ya que entiende que si un niño no come otra cosa, hay que darle lo que le gusta, y que no se le puede matar de hambre. No obstante, adelgazó 10 kg al seguir los consejos médicos sobre variar su dieta y hacer ejercicio.
De esta forma logró que no le quitasen la custodia, que estuvo a punto de perder por negligencia en la alimentación de su hijo. Después de una reunión de varias horas de los Servicios Sociales con la madre, se decidió que el niño continuase con ella, con el acuerdo de proteger la salud y bienestar de aquél.
Sin embargo, hay quienes afirman que fue precisamente la madre, con problemas de depresión y desempleo, la que dio lugar a la polémica llevando a su hijo a un programa de televisión, en el que se hablaba de la problemática que sufría a causa de su obesidad, y que los Servicios Sociales siempre mantuvieron mucha discreción y nunca intentaron separarlos. Al parecer, la señora permitió que se grabase un día de la vida de su hijo y concedió entrevistas, en la que junto a la abuela, explicaba como el niño se pasaba horas delante del ordenador comiendo patatas, sandwiches, hamburguesas, chocolate, galletas, empanadas de salchichas y comida con salsa de curry.
No sabremos exactamente qué pasó; pero el hecho es que un niño de ocho años pesa 89 kg, que tiene que faltar al colegio por fatiga y vómitos, que le genera el esfuerzo de llegar, y que su madre lo llevó a la televisión, momento a partir del cual comenzó la polémica.
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Publicado el Martes, 27 de Febrero del 2007 por
YoMujer.com
Autor: yomujer
Fecha: 27 Feb 2007
Convivir con otra persona, sea pareja o no, no es fácil en muchas ocasiones. Lo vemos en las propias familias, en los pisos compartidos e incluso en el trabajo, en el que no existe esa convivencia. En todos ellos hay una especie de reglas, expresas o tácitas, para que las relaciones sean agradables y equitativas, Desde luego, casi siempre alguien falta a esas normas y comienzan los problemas, aunque también casi siempre suele haber alguien que intenta conciliar, que prefiere callar para evitar roces o que cede en beneficio del otro.
Cuando de una pareja se trata, generalmente uno cede más que el otro. Esto, después de un tiempo, puede acarrear desilusión, decepción y reproches, pese a que nadie le obligó y a que lo hizo, por tanto, voluntariamente para que la relación funcionase. Lo ideal sería que esos actos de cesión los hubiese por parte de los dos; pero lo ideal casi siempre es utópico.
A las mujeres se nos achaca querer cambiar a nuestra pareja en muchos aspectos: forma de vestir, reuniones familiares, asistencia a fiestas, codazos disimulados, pataditas por debajo de la mesa,
Algunos aceptan de buen grado; pero muchos se sienten coaccionados u obligados en cierta forma, porque piensan que no hacer caso a esas insinuaciones o proposiciones dará lugar a caras serias o a algún que otro castigo.
Pero los hombres también lo hacen, pues no faltan quienes se enfadan porque la mujer lleva una determinada prenda de vestir, ni quienes invitan a amigos a casa sin previo aviso.
Son ejemplos y hay muchos más, por supuesto: no tapar el frasco del gel, hacer zapping apoderándose del mando a distancia de la televisión, horarios diferentes, …
El cambio de uno mismo no tiene por qué ser malo, si es espontáneo, ya que es una forma de evolucionar: lo problemático es cuando se quiere cambiar al otro.
La adaptación del uno al otro en la vida en pareja forma parte de la relación misma, pues nadie es igual ni tiene exactamente los mismos gustos, aficiones, inquietudes o manías. Y esa adaptación en los primeros años, aunque difícil, quizás sea más llevadera, porque el entusiasmo inicial juega a favor, o tal vez en contra (según como se mire), en el sentido de que las renuncias y las acomodaciones al otro se suelen hacer con alegría, aunque cuesten; pero tal vez también esos primeros años marquen los comportamientos futuros; después, pasados éstos, puede ser la causa de una buena relación o todo lo contrario, dependiendo de cómo se haya llevado a cabo.
Mucho más se puede decir sobre el tema; pero prefiero que me ayudéis. ¿Os apetece?
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Publicado el Miércoles, 14 de Febrero del 2007 por
Diana P. Morales
Autor: Diana
Fecha: 14 Feb 2007
[b]1. [b]Ese [i]tsunami [/i]de corazoncitos rojos que de repente lo invade todo[/b] . había que empezar por lo obvio ¿no? De verdad ¿es necesario tanto corazón, tanto lacito, tanta brillantina? Se te pican las muelas con sólo salir a la calle ese día y oler el azúcar en el ambiente…
[b]2. Que al final, todo se reduce al regalo[/b]. No nos engañemos: si CocaCola inventó a Papá Noel, lo vistió de rojo y lo introdujo por las chimeneas en las casas de medio mundo, San Valentín y su omnipresente Cupido hace otro tanto en Febrero. Hombre, es que se estaban ya acabando las rebajas de Enero y había que tirar de algo para seguir aumentando las ventas. Además, últimamente ya no se estila eso de los bombones: ahora parece que lo suyo es regalar una escapada romántica de fin de semana, o similar. ¡Claro, cuesta mucho más caro!
[b]3. Las reposiciones de películas cursis en televisión[/b]. Si tengo que volver a ver “Love Story” una vez más, me pego un tiro; he avisado.
Pero ¿es que nadie se acuerda de Billy Wilder, por amor de dios? “Sabrina”, “Vacaciones en Roma”, “El partamento” o “Con faldas y a lo loco”… Y las hay más modernas: “Una habitación con vistas”, “Cuando Harry encontró a Sally” En fin, una película que no recurra otra vez al chorreo de tópicos y la lágrima fácil.
[b]4. Si no estás enamorada eres una marciana[/b]. Vale, el amor es un sentimiento maravilloso y bla bla bla… pero ¿y si alguien no está enamorado? ¿Por qué tiene que soportar ese bombardeo? ¿Por qué hay que poner en un pedestal ese sentimiento si a lo mejor en este momento de tu vida no es tan importante?
[b]5. Si no tienes pareja estás incompleta[/b]. Esta es una de las cosas que más me fastidian de San Valentín… y del resto de los días: la sociedad ha decidido -al parecer- que el sestado natural del ser humano es la pareja. Así que, si por la razón que sea, no tienes pareja, es que algo te falta. Y la gente te compadece, te miran con lástima en las fiestas o reuniones de amigos, te buscan plan sin que tú lo pidas… Y no es resentimiento, conste: vivo felizmente en pareja (trío, en realidad: él, yo y la hipoteca; cuesta tanto que es como una más de la familia)
Pues resulta que puede ser muy bueno estar, al menos un tiempo, sin pareja, sobre todo para nosotras. Yo lo recomiendo. Será que nos educan siempre para complacer al hombre, para adaptarnos a él, para depender de él,… unos meses o añitos sin te pueden dar muchas claves sobre ti misma.
[b]6. Los especiales de las revistas[/b]. Ay, esas encuestas…”Cómo es tu hombre ideal” ([i]¡aaargh![/i]), “Cómo saber si estáis hechos el uno para el otro” ([i]¡aaaargh, aaaargh![/i]), “Cómo conquistar al hombre de tus sueños” ([i]¡mátame, mátame ya![/i]). ¡Ah! y esas “Grandes historias de amor” que vuelven a invadir las revistas estos días… “Lady Di y Carlos de Inglaterra” ¡Corred a vuestros kioskos!
[b]7. Los especiales de la televisión[/b]. ¡Por favor, otro especial “Sorpresa, sorpresa” no! Peores aún que los de las revistas, porque éstos se te metén en la salita sin avisar, entre zapping y zapping.
[b]8. Los ripios de las postales de regalo[/b]. Esas frases como: “Aunque dejes de quererme/
porque crees que no te quiero/ yo te seguiré queriendo./ Porque yo también te quiero.” Señores/as jefes/as de las empresas de postales: subid el salario a vuestr@s emplead@s.
Los lugares comunes sobre el amor, del tipo “Amar es no tener que decir nunca “lo siento” ” o “Te quiero más que hoy pero menos que mañana”. si alguien quiere hacer una declaración de amor, que deje de buscar la inspiración fuera y se concentre en su pareja, en las pequeñas cosas que le gustan de él o ella. Aunque no sea poesía de altura, al menos la otra persona notará que es sincero.
[b]9. Se fomentan los estereotipos de siempre[/b]: el hombre actuvo y la mujer pasiva. El hombre es quien debe declararse, o preparar el mejor regalo; la mujer, lo recibe. Además, ni en anuncios, ni en revistas, etc se recuerda que existen otros tipos de amor diferentes al de la joven pareja heterosexual: el amor en la madurez, el de dos hombres, el de dos mujeres, el de parejas interraciales…
[b]10. La artificialidad, esos corazones huecos[/b]: no es amor, al fin, lo que nos están vendiendo ese día por la radio y la televisión. El amor no es eso. No es algo tan perfecto, bonito y empalagoso como la pareja de muñecos de azúcar que corona un pastel de boda.
El amor es algo vivo, tibio, palpitante… algo que susurra y gime, que respira, que camina y acaricia, y lame y gime; que se asusta por las noches, que a veces araña, muerde y tiembla. Es oscuro también; es ácido como el regusto de un secreto. El amor es poliédrico, es uno y muchos, mezquino y egoísta, transparente y lúcido, amplio, terrenal, sensual, voraz, caníbal, a veces. No le sirve un manual de instrucciones, pues cada uno es diferente. Si en San Valentín se viera algo de esto, tal vez le concedería el indulto.
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