Posts de la categoría: Madres y padres
Publicado el Sábado, 2 de Junio del 2007 por
YoMujer.com
Autor: yomujer
Fecha: 2 Jun 2007
Lo confieso, muy a mi pesar pero lo admito. Me rindo, mis neuronas no dan más de sà y caen exhaustas por el trote diario al que están sometidas. Jamás se me ocurrió pensar que dirÃa estas palabras a consecuencia de la dura experiencia que conlleva sobrevivir con una adolescente, en este caso mi hija, aquel querubÃn de cabellos rizados que andaba por la casa pensando que su dulce mamá era la más guapa, la más buena, la más lista.
Tengo los pies en la tierra, sabÃa de sobra que ese tiempo de almibaradas avenencias se esfumarÃa ante los prolegómenos de su pubertad irremediable, pero lo que nunca imaginé es que mi relación con ella se iba a convertir en un ring cuadrangular en el que las dos, como púgiles profesionales, nos Ãbamos a asestar los golpes más bajos, sin orden ni concierto, llevadas por mi cansancio y su eterna rebeldÃa.
Me he convertido, de la noche a la mañana, en esa madre gruñona a la que nunca quise parecerme. Detesto esta metamorfosis que transforma, sin piedad alguna, lo que de equilibrada y razonable, como buena libra, creÃa tener. Me siento paleolÃtica, como uno de esos dinosaurios enormes que duermen en los museos.
Aunque paso el dÃa discutiendo, amenazando, dictando órdenes, vigilando, también la digo, todas la veces que mi estado de ánimo lo permite, que la quiero ¿Cómo no hacerlo? , pero reconozco que esta adolescencia me supera, y espero que pase antes de que la premenopausia vaya volviendo locas a mis dormidas hormonas, porque sino…¿qué será de nosotras?
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Publicado el Viernes, 9 de Marzo del 2007 por
YoMujer.com
Autor: yomujer
Fecha: 9 Mar 2007
El niño, que llegó a pesar cerca de 100 kg en Navidad, escupe todo lo que sean frutas y verduras y su madre se niega a poner un candado en el frigorÃfico, ya que entiende que si un niño no come otra cosa, hay que darle lo que le gusta, y que no se le puede matar de hambre. No obstante, adelgazó 10 kg al seguir los consejos médicos sobre variar su dieta y hacer ejercicio.
De esta forma logró que no le quitasen la custodia, que estuvo a punto de perder por negligencia en la alimentación de su hijo. Después de una reunión de varias horas de los Servicios Sociales con la madre, se decidió que el niño continuase con ella, con el acuerdo de proteger la salud y bienestar de aquél.
Sin embargo, hay quienes afirman que fue precisamente la madre, con problemas de depresión y desempleo, la que dio lugar a la polémica llevando a su hijo a un programa de televisión, en el que se hablaba de la problemática que sufrÃa a causa de su obesidad, y que los Servicios Sociales siempre mantuvieron mucha discreción y nunca intentaron separarlos. Al parecer, la señora permitió que se grabase un dÃa de la vida de su hijo y concedió entrevistas, en la que junto a la abuela, explicaba como el niño se pasaba horas delante del ordenador comiendo patatas, sandwiches, hamburguesas, chocolate, galletas, empanadas de salchichas y comida con salsa de curry.
No sabremos exactamente qué pasó; pero el hecho es que un niño de ocho años pesa 89 kg, que tiene que faltar al colegio por fatiga y vómitos, que le genera el esfuerzo de llegar, y que su madre lo llevó a la televisión, momento a partir del cual comenzó la polémica.
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Publicado el Lunes, 5 de Febrero del 2007 por
YoMujer.com
Autor: yomujer
Fecha: 5 Feb 2007
Desde luego, hay de todo y, como siempre digo, no es bueno generalizar, porque hay suegras que realmente quieren a sus nueras, las ayudan, no se meten en la pareja y la relación entre las dos es muy buena.
Pienso que esa mala fama de las suegras se debe al excesivo afán protector hacia sus hijos varones, a los que inconscientemente tal vez siguen considerando unos niños, a los que hay que cuidar y, como de cuidados ellas entienden mucho porque son sus madres y los atendieron desde que nacieron, pretenden que la mujer con la que viven siga sus patrones, que lógicamente para ellas son los mejores y todo lo que se aparte de ellos, perjudica a su querido hijo.
También hay aquéllas a quienes las frustraciones personales con sus propias parejas las llevan a volcarse en su hijo, sustituyéndolo, en cierta manera, por su marido o compañero; de manera que la nuera es su enemiga porque es la que se lo ha robado.
En los dos casos son mujeres absorbentes, que no soportan que otra mujer interfiera en la relación con su hijo, creen que pasan a un segundo plano y no están dispuestas a dejar de gobernar la vida de aquél, aunque lo hayan hecho de una forma sutil.
SerÃan más dignas de lástima que de otra cosa; pero, claro, si llegan al grado de irrumpir en la vida de la pareja, no es de extrañar que la nuera acabe aborreciendo a su suegra, ya que está poniendo en peligro su relación y a veces acaba con ella.
El hijo se encuentra en una situación difÃcil y delicada, no cabe duda; pero de su actitud creo que va a depender bastante, o mucho, la continuidad con la supuesta contrincante de su madre. Hay hijos que, por el llamado “complejo de Edipo”, no logran encontrar la fórmula para afrontar ese enfrentamiento por parte de su madre y también hay nueras que no son capaces de tolerar la más mÃnima intromisión, lo que, desde luego, no ayuda nada a la conciliación.
Mejor no encontrarse en ese caso; pero si llega, me parece que de la suegra poco se puede esperar pues no reconocerá su error y en cambio, el hijo y la nuera sà pueden estar unidos y buscar juntos la mejor manera de solucionar el problema, sabiendo cuál es la posición o papel de cada una y que no se trata de una competición entre ambas para ganar el cariño o la atención de él: hay lÃmites que no se deben traspasar.
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Publicado el Jueves, 18 de Enero del 2007 por
YoMujer.com
Autor: yomujer
Fecha: 18 Ene 2007
Y puede ser cierta, claro que sÃ; pero ¿los hijos entienden a los padres?. Creo que los entienden cuando ellos son padres también.
La diferencia de generaciones supongo que es la culpable, si de buscar culpables se trata. Puede ser una causa.
Parece que son los padres los responsables de la falta de comunicación con los hijos, que ellos son los que deben ponerse en su lugar y adoptar una postura comprensiva y de diálogo. Claro, son los padres los responsables de la educación, tarea muy difÃcil y en la que lógicamente se pueden equivocar.
Hay muchas teorÃas sobre esto y la teorÃa me parece estupenda, bastante clara y racional; pero la práctica demuestra otra cosa en muchos casos.
Por supuesto que no se trata de dar la razón a los hijos ni de llevarles la contraria en todo sistemáticamente, sin hablar ya de llegar a darles una bofetada en algún momento concreto, aunque a veces sale y, la verdad, por mucho que digan algunos profesionales en la materia, no creo que ello suponga ningún trauma ni que sea para llevarse las manos a la cabeza. ¿A quien no le dieron un tortazo sus padres alguna vez?. Yo no tengo ningún problema derivado de eso y supongo –no lo recuerdo muy bien- que alguno que otro me habré llevado.
Imaginemos una situación frecuente: un hijo o hija, que va mal en los estudios, que sólo piensa en salir y divertirse y que no está en edad de trabajar. Te sientas con él o ella a tratar de explicarle cómo ves las cosas: que de lo que haga ahora dependerá su vida después, que ésta no sólo consiste en pasarlo bien, que estudiar y divertirse son compatibles, que sólo se trata de organizarse y todos esos “rollos” que prácticamente todos conocemos.
El hijo o la hija te escucha con ganas de salir corriendo, con cara de aburrimiento y, con suerte, no te da una mala contestación; también puede ocurrir que te diga que eso ya lo sabe y que ya sabe lo que hace. Le insistes y le haces ver que su conducta no lo demuestra. Pues ya está el lÃo armado: te ve como una pesada, mira al infinito con los ojos en blanco y te acaba preguntando si ya se puede ir.
Es un ejemplo de tantos que podrÃan ponerse; es real. ¿Qué haces?. Si le organizas tú el tiempo, que no parece muy indicado ya que deberÃa ir adquiriendo esa responsabilidad, te dice que asà no puede ser porque tiene que ir a clases particulares; porque, al menos una hora al dÃa, tiene que ver a sus amigos y esa hora no coincide con el horario establecido por ti y no sé cuantas cosas más.
Entonces le das la confianza para que lo organice él o ella y ves que el resultado de sus exámenes es igual de malo. Pones un castigo y eres casi una dictadora intransigente. Si es dócil, lo cumple a regañadientes y con mala cara; pero el diálogo está roto. Tal vez se reanude en unos dÃas para volver a hablar de lo mismo y de la misma forma.
Pues nada, que los padres parece que no sabemos nada.
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Publicado el Viernes, 5 de Enero del 2007 por
YoMujer.com
Autor: Keka
Fecha: 5 Ene 2007
Maizena, una vez le limpiemos el culito aplicamos con un algodón de desmaquillarnos la cara un poco de maizena. Esta lo que hace es secar de modo practicamente inmediato el culito y las pupas se sanan antes.
Probarlo es absolutamente aliviante para los peques.
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Publicado el Domingo, 31 de Diciembre del 2006 por
YoMujer.com
Autor: yomujer
Fecha: 31 Dic 2006
Según lo define Gardner, el SAP es una alteración en la que el niño manifiesta desprecio y es crÃtico hacia uno de sus padres, denigración que está injustificada y/o exagerada.
El “lavado de cerebro” que uno de los padres hace a sus hijos, como una campaña continuada de desprestigio hacia el otro, puede generar en ellos un sentimiento de rechazo, casi odio, y acarrear graves consecuencias, tanto para los hijos como para el progenitor alienado, ocasionando la destrucción del vÃnculo, que puede durar toda la vida.
Generalmente, esa manipulación o programación en contra de uno de los padres tiene lugar por parte del padre o madre a cuyo cuidado está el hijo, por ser la persona que más tiempo permanece con él.
Cuando el rechazo está justificado, por algún motivo real, no estaremos ante el S.A.P; éste se caracteriza por diversas actitudes en el hijo, entre las que cabe destacar, además de ese rechazo injustificado, la destrucción de los recuerdos buenos del padre o madre; el empleo de un lenguaje impropio de su edad, como si de una persona adulta se tratase, al referirse a ellos; extensión a la familia del progenitor alienado, alegar razones absurdas y débiles, manifestación de que esa animadversión es obra exclusivamente suya,..
Por otra parte, el progenitor que induce al SAP suele asà mismo presentar los siguientes comportamientos: impedir el recibo de llamadas telefónicas o de cartas, despreciar e infravalorar al otro progenitor delante del hijo, tomar decisiones importantes respecto al hijo sin consultarle, impedirle el acceso a los expedientes escolares y médicos, asà como el derecho de visitas, desprestigiar a la nueva pareja, castigar al hijo cuando llama o se pone en contacto con su madre o padre, acusar a éste de falta de cuidado, denuncias falsas,..
Es importante conocer la relación que mantenÃan el hijo y el progenitor alienado antes de la separación.
Los hijos vÃctimas de SAP pueden sufrir depresiones crónicas, dolores de cabeza, trastornos gastrointestinales, de identidad, tics nerviosos y fuertes sentimientos de culpa, si descubren la manipulación, entre otros desarreglos o patologÃas.
Algunos psicólogos son partidarios de que, una vez detectado de SAP, se prive de la custodia al progenitor alienador para dársela al alienado, quien –por su parte y a la vista de lo vivido- puede convertirse en un nuevo alienador.
En esta difÃcil situación se encuentran los fiscales y jueces, que deben informar y decidir, respectivamente, sobre lo más beneficioso para el menor: o dejarlo con el padre alienador o con el alienado o, en última instancia, confiar a la tutela pública el cuidado. Resulta sumamente preocupante el alejar a un hijo de un padre con el que, a pesar de su mala influencia respecto al otro padre, se siente bien; asà como confiárselo a un padre, al que rechazan de una forma expresa –incluso con llanto, gritos, ansiedad y al que hay que entregárselo por la fuerza-, o dejarlos en una institución pública. Todo ello sin perjuicio de que la manipulación pueda engañar también al aparato judicial.
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Publicado el Martes, 26 de Diciembre del 2006 por
YoMujer.com
Autor: yomujer
Fecha: 26 Dic 2006
En estos aspectos lo que prima es el interés de los hijos y no el de los cónyuges. Por ello, en los procedimientos de separación y divorcio interviene siempre el Fiscal cuando hay hijos menores o incapaces, por ser el que ha de velar por sus intereses de una forma imparcial.
En este sentido, decir que la vivienda se adjudicó a la madre o al padre es un error, ya que en realidad se adjudica a los hijos y, como éstos han de convivir generalmente con uno de sus progenitores, será éste el que también siga en la vivienda familiar.
Cuando la separación o el divorcio sean solicitados de mutuo acuerdo, la propuesta de convenio regulador tendrá que referirse también a los aspectos mencionados. La patria potestad suele ser conjunta, si bien los padres pueden proponer que se ejercite total o parcialmente por uno solo, y en cuanto a la guarda y custodia, asà mismo acordarán si será compartida o no.
En todo caso, el Juez, antes de acordar el régimen de guarda y custodia, pedirá informe al Ministerio Fiscal y oirá a los menores que tengan suficiente juicio cuando se estime necesario, valorará las alegaciones de las partes, la prueba practicada (entre la que puede estar el informe del Equipo Técnico o Equipo Psicosocial o especialistas adecuados) y la relación que los padres mantengan entre sà y con sus hijos para determinar su idoneidad con el régimen de guarda.
No procederá la guarda conjunta cuando cualquiera de los padres esté incurso en un proceso penal iniciado por atentar contra la vida, la integridad fÃsica, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual del otro cónyuge o de los hijos que convivan con ambos. Tampoco procederá cuando el Juez advierta, de las alegaciones de las partes y las pruebas practicadas, la existencia de indicios fundados de violencia doméstica.
Si la guarda y custodia corresponde a uno solo de los cónyuges, se decidirá el tiempo, modo y lugar en que podrá comunicar con sus hijos y tenerlos en su compañÃa, para lo cual el Juez tendrá en cuenta el convenio regulador, si lo hubiese, o la prueba practicada cuando no exista acuerdo.
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Publicado el Jueves, 14 de Diciembre del 2006 por
Olga
Autor: Olga
Fecha: 14 Dic 2006
¿El instinto maternal es algo innato en una mujer? Siempre que veo a mamis desesperadas porque no saben parar el arrebato de llanto que le entra al nene porque no le compran unos churros, me alegro enormemente de carecer de este instinto del que tanto hablan. También es cierto que dicen que te dan más alegrÃas que disgustosÂ…. PeroÂ… no se yoÂ…. Abro el debate chicas.
Mi opinión es que el instinto maternal no lo tenemos todas, aunque a lo mejor soy demasiado joven para asegurarlo tan rotundamente.
Y sobre los disgustos y las alegrÃasÂ… Los lloros, los caprichos, las rabietas, los sustos porque se traga monedas, los tropiezos y golpes de cuando empieza a caminar, los comentarios inoportunos de cuando ya saben hablar pero no saben lo que dicen, los gritos a la hora de la siesta, el ansia continua de jugar contigo, los problemas en el cole, sus primeros granos, sus primeros novios/as con sus correspondientes rupturas, su adolescencia con todo lo que eso conlleva, sus estudios, lo que cuestan sus estudiosÂ…. ¡En fin! Un montón de quebraderos de cabeza que no creo tener capacidad de soportar. AdemásÂ… traer un niño al mundo al y como está el mundoÂ… ¿no es un poco injusto?
Seguramente me dirán que ya solo por verlos nacer ya merecen la pena los dolores de cabeza. Sus primeros pasos y sonrisas, sus preguntas, sus logros… no sé. Dejo el hilo abierto a que me digáis esos “pros”, o para afianzarme más en mi falta de instinto maternal.
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