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Posts de la categoría: Cine y teatro

Próximo taller de cuenta cuentos: 8 y 9 de Noviembre de 2008 en Madrid

 Para todos aquellos que quieren tener un primer contacto con el mágico mundo de la narracion oral y los cuentos.Todos llevamos dentro un narrador, cuenta cuentos, juglar, cuentero, charlatan, orador… Nosotros te ayudamos a descubrirlo.
Son talleres de iniciación, no hace falta experiencia previa, sólo ganas de participar.
Si te gustan los cuentos, los monólogos… sabes que […]

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“En la cama”, donde en una noche pueden pasar tantas cosas…

“Fuiste mi recreo antes del resto de mi vida, fui tu aventura antes de tu viaje”. Esa frase, con su mezcla de picardía y desilusión, define mucho de las sensaciones y los sentimientos de los protagonistas de “En la cama”: una historia ocasional, una pareja que se va conociendo al mismo tiempo que se deja […]

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LAS BRUJAS DE SALEM

Autor: gloria
Fecha: 15 Sep 2007
Los habitantes de Salem (hoy llamada Danvers), una pequeña población a 25 kms. de Boston, de religión mayoritariamente puritana, creían en la existencia del Diablo, los demonios y las brujas tanto como en la de Dios, los ángeles y los santos, y estaban convencidos de que las fuerzas del mal se hallaban presentes en la tierra y perseguían la destrucción del estado puritano. Además, estaban sometidos a una gran presión: Habían sufrido una mortal epidemia de viruela, temían un ataque de las tribus indias –en pie de guerra en la región- y se disputaban entre sí las tierras más protegidas y fértiles a raíz de un crecimiento demográfico que estaba reduciendo los patrimonios familiares.

Para colmo, la población se hallaba dividida a causa de la ambición personal del reverendo Samuel Parris, un clérigo llegado a Salem Village a finales de 1689 procedente de Boston donde, un año antes (1688), se había producido otro espectacular caso de brujería que difundió los síntomas que podían revestir las posesiones diabólicas. Dos años después, pretendió convertirse en el párroco titular de la aldea (lo que incrementaría su sueldo), por lo que algunos feligreses dejaron de contribuir a su manutención, mientras que otros, encantados con su rigidez puritana, le apoyaban vivamente.

Fueron precisamente su hija y su sobrina, Bety y Abigail, dos niñas de 9 y 11 años, las primeras en presentar los síntomas de histeria que después se extendieron como una mancha de aceite y llegaron a afectar hasta a 15 muchachas. Como detrás de toda brujería tenía que haber una bruja, las niñas acusaron en un primer momento a una esclava caribeña del reverendo Parris llamada Tituba que, para entretenerlas, leía en las claras de huevo para ver quién sería su futuro marido. Fue detenida, encarcelada y torturada y no tardó en admitir su culpa (lo que la libró de la horca). A continuación las niñas acusaron a Sarah Good y Sarah Osborne, dos mujeres pobres y de mal carácter, que nunca iban a la iglesia, que también fueron arrestadas e interrogadas.

Durante la primavera, las niñas no dejaron de denunciar a vecinos. Se trataba generalmente de gente indefensa o que despertaba antipatía en el resto de la comunidad. Sin embargo, con el correr de las semanas a esta clase de víctimas se sumaron otras. Desde simples niñas (como Dorothy, la hija de Sarah Good, de apenas cuatro años) a personas de reputación intachable (incluyendo a clérigos o a descendientes de los “padres peregrinos” del Mayflower), aunque en éstas se podía reconocer un denominador común: sus conflictos con las acusadoras o con sus familias, todas ellas pertenecientes al circulo de influencia del reverendo Parris.

Ante el escándalo provocado por el aumento del número de encarcelados (que llegaron a rozar los dos centenares), el prestigio cívico de muchos de ellos y las contradicciones entre las jóvenes denunciantes, el gobernador de Massachussetts instituyó un tribunal especial compuesto por siete jueces que aceptó como pruebas las llamadas “evidencias espectrales”, es decir, la convicción de que los acusados,gracias a un pacto con el Diablo, actuaban contra las niñas a través de sus espíritus aunque se encontraran a Kms de distancia.

Este y otros defectos judiciales condujeron a un terrible resultado: Se ejecutó en la horca a 14 mujeres y 6 hombres, sin contar a los que murieron en la cárcel, entre ellos la pequeña Dorothy Good o Giles Corey, un viejo granjero que se negó a confesar hechicerías pese al tormento, por lo que el tribunal ordenó aplicar al anciano una “pena dura y fuerte”: Se le colocaron piedras cada vez más pesadas sobre el pecho durante dos días hasta que murió literalmente aplastado.

Al final se impuso el sentido común. En el otoño de ese nefasto año, el gobernador de Massachussetts decretó que las evidencias espectrales no podían aceptarse como prueba, disolvió la corte local y mandó liberar a buena parte de los procesados. También nombró un tribunal superior que para comienzos de 1693 había excarcelado al resto de los imputados, acabando así con la caza de brujas.

Sin embargo, pasaron décadas y incluso siglos antes de que pudieran repararse algunos de los daños causados. Aunque algunos presos salvaron la vida, perdieron sus propiedades y las cantidades que se les abonaron como compensación material y moral fueron irrisorias. De hecho, hubo que esperar hasta el año 2001 para que los descendientes de seis ajusticiados obtuvieran una disculpa en toda regla por parte de las autoridades de Massachussets.

Algunos historiadores atribuyen esta histeria colectiva al consumo de centeno enmohecido (que tiene efectos similares al LSD), a secuelas mentales de la viruela o que las niñas poseídas padecían el síndrome de Huntington (un desorden neurológico que se ha detectado por ADN entre los puritanos de la época), aunque lo mas probable es que se tratara de un cóctel fatal de intereses creados, injusticias sociales, incertidumbre política e intolerancia religiosa, tal vez acompañado por los problemas clínicos o psicológicos de algunos.

En todo caso, el episodio da pie, en la lectura hecha por Miller, a una reflexión sobre la justicia y la condición humana: Hacia el final de la obra te das cuenta de que el tribunal es el único que cree que el Diablo ha puesto el pie en el pueblo; los demás siguen la corriente por avaricia, envidia, odio o, simplemente, por temor a ser los siquientes de la lista…

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Los girasoles ciegos: la película

Dirigida por José Luis Cuerda y protagonizada por Maribel Verdú, Javier Cámara y Raúl Arévalo, “Los girasoles ciegos” narra el drama que viven varios personajes amenazados por la represión de los primeros momentos de la dictadura franquista.
Elena (Maribel Verdú) está casada con Ricardo (Javier Cámara), que vive escondido debido a la persecución ideológica a la […]

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Unas frases bien hechas, por favor

Autor: Esopo
Fecha: 9 Dic 2007
Paquita era una pimpolla que resucitaba a un muerto. No es por echarme flores, pero desde que llegó al pueblo decían que bebía los vientos por mí, vamos que la tenía en el bote. Yo, que nunca fui un Adonis, me dije: Ramiro, Ramiro, ándate con ojo, que aquí hay gato encerrado. Era tan guapa y tan joven… Por supuesto, hubo alguno con muy mala baba que dijo “a la vejez viruelas”, pero yo hice oídos sordos y seguí defendiendo mi relación a capa y espada. ¡Qué tiempos! Recuerdo que nos íbamos de parranda un día sí y otro también. Acababa hecho un trapo; no tenía el cuerpo para esos trotes. No obstante, continuamos erre que erre. Luego, solíamos pelar la pava en el portal de mi casa. En fin, ella decía que quería seguir mocita hasta el casorio. Pero después de dos años de esta guisa se me hincharon las narices y le dejé las cosas claras y el chocolate espeso. -Mira Paquita o nos casamos o te vas a hacer puñetas- Se puso más suave que un guante. Nos casamos. Y llegó la noche de bodas. Por fin, cuando todo estaba saliendo a pedir de boca y yo estaba más caliente que el palo de un churrero, le metí mano y… me di cuenta de que Paquita tenía un soldado, qué digo, un capitán general, que ganaba todas las batallas de sus noches en vela.

Aquel día tomé las de Villadiego y me marché de allí como alma que lleva el diablo. Desde entonces ando con la mosca detrás de la oreja, no pongo la mano en el fuego por nadie y antes de que me den gato por liebre, me apunto al sacerdocio”

Esta historia –que podía ocurrirle a cualquiera- más que relato podría ser una resurrección del lenguaje popular. Sí amigos porque con tanto i-pod, mms, dvdix y sobretodo “no tng sald”, nuestras frases hechas y nuestro español de toda la vida se está empobreciendo, empequeñeciendo y yo no sé si acabará por difuminarse entre los velos de la globalización.
Haced la prueba y escuchad una mañana cualquiera cómo hablamos. Con seguridad estaréis rodeados de “emails”,chats, messengers y pdas. Además de la sustitución de vocablos españoles por anglicismos, nuestra lengua está menguando por la pérdida de las buenas formas. Por ejemplo, si no podemos pasar por un pasillo repleto de gente, con un empujón o un ¿puedo? dicho con un tono agresivo todo solucionado. Eso de ¿me permite pasar, por favor? uff, es demasiado largo. Cuando nos marchamos de un lugar conocido decimos el consabido “chao” y ya es un esfuerzo, o un “aesta lugo” ya que la “e” casi no se oye. Luego están los que ni se despiden. Yo propongo desenterrar el maravilloso “vaya usted con Dios” sustituible por Alá, Buda o lo que se tercie. En fin, antes de alterarnos más de lo debido, analicemos el porque de esta miseria que nos rodea.

Si comenzamos por citar el excesivo uso de anglicismos, echarle la culpa de todo a la tecnología es lo más fácil. Los aparatos sugieren pero no imponen el nombre con el que debemos llamarlos. Así si recibimos un “email” deberíamos hacer un esfuerzo –no tan ímprobo- de cambiarlo por “correo” que es la traducción correcta. El famoso “emilio” por muy gracioso que nos resulte, no es la solución.

En cuanto a las “abreviaturas inventadas” hay que decir que se llevan la palma los mensajes de texto de los móviles. Claro, como debemos pagar más por cada carácter que sobrepase un mensaje entonces acudimos a expresiones como “qtal”, (qué tal) “xq” (porque), “cm” (como) “tb” (también) para economizar y poder enviar más información. Dicen por ahí que esta costumbre es propia de los adolescentes pero yo ya he visto algún cincuentón rejuvenecer con el “xq no viens”. A propósito de jovenzuelos, si por escrito “economizan”, cuando hablan son la repanocha pero aquí voy a romper una lanza por ellos. En general, frases como “estás rayao”, “el insti”, “estar petao”, son propias de los muchachos de quince, o diecisiete años. Podemos decir que hablan así porque “es la moda” o por vaguería pero yo me arriesgo a asegurar que lo hacen por ser aceptados en el grupo, ya que compartir expresiones une mucho, como utilizar la misma indumentaria, beber y fumar para “no ser distinto”. En este caso el lenguaje se convierte en una cuestión social de vital importancia pues supone estar dentro o fuera de un colectivo. Por otro lado, la teoría nos dice que su vocabulario está en relación con su nivel socio económico y geográfico. Pongamos por ejemplo Madrid ¿quién habla mejor: un chico del sur o un chico del norte? Por cierto, ¿qué es hablar mejor? no comerse las desinencias en –ado, -ido, no decir tacos, usar latinismos, no inventar abreviaturas, citar a Quevedo, vocalizar, no comerse las eses finales, diferenciar la “ll” de la “y”, saber utilizar las perífrasis.. Seguro que aquí más de uno ha colocado la palabra “pijo” o “barriobajero” en función de si cumplen o no estos requisitos. Entonces ¿quién habla mejor Tamara Falcó o Belén Esteban? ¿el fallecido Fernán Gómez o el Luismi de Aida? … Parece fácil la respuesta pero yo no lo veo tan claro. Unos tienen más “carrera” y otros más “calle” y esa circunstancia les hace tener registros diferentes pero no son mejores ni peores: ambos son correctos dentro de su parcela, de su argot. Por eso yo prefiero preguntarme “quien tiene más riqueza del lenguaje” en lugar de “quien habla mejor”. Así, a más registros dominas más rico eres en lenguaje. Imaginad a el Luismi hablando con Marichalar y a la Preysler con la Esteban. ¿Cómico? Por supuesto, pero también rico y con fundamento: Sería un intercambio maravilloso de vocabulario y expresiones. Y creedme, aprenderían todos de todos.

Ya solo nos queda colocar al pobre Ramiro y sus frases hechas en alguna parte, y ver porqué se está perdiendo esta forma de hablar. No sé a qué clase social pertenece Ramiro. Os habréis adelantado a decir que es un “hombre de barrio” pero esa idea es algo arriesgada. Muchos dichos se han forjado en las clases altas. Por ejemplo: la expresión “dar un guantazo” -que nos puede parecer tan “barriobajera”- se la debemos a la nobleza. Cuando querían retar a un caballero usaban sus guantes abofetearle. “Le ha dado con el guante, le ha dado un guantazo”. Así que los que no quieren usar estas expresiones porque las consideran burdas o bastas, deberían reflexionar. (Otro debate sería el porqué hay que avergonzarse de ser de una clase baja o de “un barrio bajo”) Luego están los que las consideran “expresiones de viejos” y por lo tanto no encajan en su argot juvenil. ¿Qué hacer con ellos? Tan sólo transmitirles que hay otras formas de expresar lo mismo y que cuando se envían mss aunque no le crean “también pelan la pava”. Cuando salen los sábados por la noche “se van de parranda” y cuando piensan que están enamorados “beben los vientos” por alguien…
En definitiva tal vez estemos a tiempo de recuperar estos dichos. Yo los no coloco en “vulgares” o “anticuados” si no en un trozo de historia y cultura que debemos esforzarnos por recuperar.

A todos los profesores de español y lengua que arriman el hombro y echan una mano en esta tarea. Va por ustedes. Valéis un Potosí.

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Robert Wagner habla de la muerte de Natalie Wood

El actor Robert Wagner, que durante casi tres décadas ha evitado hablar de la muerte de la que fue su mujer, la famosa actriz Natalie Wood -protagonista de clásicos como Rebelde sin causa, Esplendor en la hierba o West Side History-, ha roto su silencio en su autobiografía, Pieces of my heart (Pedazos de mi […]

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Literatura y Cine / Cine y Literatura

Autor: isabel
Fecha: 5 Abr 2007
La fascinación que ejerce sobre nosotros una buena novela podemos compararla a la que siente el arqueólogo al encontrar un fragmento de cerámica. A partir de él puede imaginar una totalidad.

Cuando esa historia es trasladada a la pantalla puede no ser la imaginada por nosotros o puede completar lo leído y a veces mejorarlo.

Buscar la geografía íntima de Virginia Wolf, después de leer su novela Orlando, es un acicate que nos puede llevar a visionar la película. La casa de 365 habitaciones de Orlando no es otra que Knole, la mansión familiar de Vitoria (Vita) Sackville-West, poetisa y cómplice de la novelista. A ella dedicó su libro Virginia y en sus páginas recrea la historia de esta mujer, sus ancestros y su personalidad.

Vita se casó en Knole con Harol Nicolson, con quien compartiría 50 años de un matrimonio cómplice, ambos homosexuales. Pero hubo de abandonar la mansión familiar por lo que ella con sorna definía como un “fallo técnico”. Al morir su padre, la herencia de la propiedad continuó por línea masculina. Y Knole pasó a manos de su tío. Virginia en su novela hace regresar a su personaje a la casa, era una manera de desagraviar a su amiga.

Orlando, es la historia de un ser andrógino, que nace niño y tras diversos sufrimientos se convierte en mujer. Alter ego de su amiga Vita, que se nos presenta a través del personaje como un ser delicadísimo, que sufre transformaciones a cada golpe. En cambio, Virginia es el ser poderoso, el biógrafo que salva la integridad de su personaje, justo lo contrario de lo que representaban en la realidad.

Virginia Woolf dedicó la novela a Vita. Y Vita Sackville-West dedicó a Virginia su poema Sissinghurt, el singular jardín creado en 1930 por Vita y su marido.

La relación de las dos escritoras acabó en 1935. No obstante cuando las bombas ya caen sobre los Woolf, alrededor de 1940, Virginia recibe un agradable y comestible regalo de la granja de Vita. Y ella le escribe una carta agradecida.

“Todo cuanto puedo decir es que cuando descubrimos la mantequilla en la caja hicimos que la familia –es decir Louie- entrara a mirarla. Es una libra entera, dije…Has olvidado como sabe la mantequilla. Por tanto te lo contaré: es algo entre rocío y miel. ¡Felicita a las vacas de mi parte!…No creo que nada me parezca importante excepto esto. Es cierto que todos nuestros libros llegan de la casa en ruinas mañana: maltrechos y llenos de moho… pero son menudencias. Caen bombas cerca… tonterías; han derribado un avión en el pantano: tonterías; malditas inundaciones… no, nada parece una corona de laurel apropiada en el pedestal de tu mantequilla…”

Virginia después de dar sus flores más bellas en sus páginas se hundió y Vita, la jardinera que la había regado en su momento de mayor esplendor, se fue con sus perros chow y su eterno Sr. Nicolson a su castillo en el condado de Kent donde seguiría plantando y trasplantando, escribiendo y segando, dando cenas, luciendo perlas y recibiendo a sus amigas hasta el final de sus días, en 1962.

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Críticas de cine: “Camarera” y “El atardecer”

Autor: Diana
Fecha: 17 Dic 2007
Dos películas con protagonistas femeninas en las que la maternidad juega un papel bastante importante. Es curioso cómo, pese a las similitudes, difieren muchísimo.

Por lo general, debo comentar que [b]me fastidian mucho las películas en las que la maternidad aparece como la finalidad[/b] que toda mujer debe peseguir en su vida; lo mismo que las películas que muestran a la mujer ocn un único objetivo: conseguir un hombre.

No digo que ambas cosas no sean importantes para nosotras, incluso esenciales. Pero [b]¿es lo único a lo que estamos destinadas? [/b]

Según la película “[b]El atardecer[/b]” es así.

No me entendáis mal, la película está bastante bien. Un poco azucarada, pero bien dirigida, bien interpretada, con [b]dos parejas de actrices madre-hija en la realidad[/b]: Vanessa Redgrave y Natasha Richardson, por una parte, y Meryl Streep y su hija, la también actriz Mamie Gummer. Trata sobre una mujer, Anne, que, en los últimos momentos de su vida, recuerda a su primer (y gran) amor, Harris. Que también lo es de dos personajes más: su amiga Lila y el hermano de ésta, Buddy.

Así, [b]la película trancurre en dos épocas diferentes[/b], el pasado, con el conflictivo triángulo amoroso (o cuadrado, más bien), y el presente, con los problemas de las hijas de Anne. Aparte de porqué no se acaba de entender porqué esos tres personajes están tan enamorados del soso de Harris, la película sigue la carrera de cantante de Anne, abandonada por esta cuando tuvo a sus hijas. Y ahí empezamos.

También una de sus hijas actuales está pensando si casarse con el hombre equivocado, porque está embarazada y la concusión final es: no importa abandonar tus sueños y esperanzas en la vida. Basta con tener hijos.

Por otro lado, tenemos otra película en cartelera, “[b]La camarera[/b]”, protagonizada por Keri Russel (más conocida como la televisiva “Felicity”. Ella es “la camarera” del título, que acaba de descubrir que está embarazada, pero su marido es celoso patológico y firme candidato a maltratador. Sin embargo, ella no se decide a abandonarle, y no desea ese hijo.

La película tiene unos secundarios maravillosos, en especial sus compañeras camareras. Una de ellas interpretada por la propia Adrienne Shelly, la directora del filme, lamentablemente muerta hace un año. Viendo las dos películas en comparación, no hay color. [b]”La camarera” está tratada con un mimo y un cariño que se hace irresistible[/b]; el guión tiene giros absolutamente inesperados, diálogos inspirados, personajes inolvidables. Si “El atardecer” aprueba, “La camarera” lo hace con nota.

Y más aún, el mensaje final. Por supuesto, la maternidad va a cambiar a la protagonista, pero no para olvidar quien es y hacer girar su vida sólo en torno a elllo, sino, al contrario, para encontrarse a sí misma y ser dueña de su destino.

Aún así, [b]la pregunta sigue ahí[/b]: ¿estamos tan marcadas por los roles a los que nos relegó la sociedad en el pasado -esposa y madre- que no podemos sentirnos completas sin ellos?
Las películas ¿reflejan como somos en la actualidad o potencian roles antiguos?

No digo más, os cedo la palabra.

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Crítica de cine: El caso Wells, un “caso” de película

Autor: Diana
Fecha: 29 Nov 2007
El caso Wells es de esas películas que, tras una buena factura -una cuidada fotografía, buen montaje, buenos diálogos- y con grandes intérpretes, esconden [b]un argumento lleno de agujeros. [/b]

O a lo mejor es coherente y soy yo la que no lo entiende. Porque cuando un violador y asesino exconvicto entra en tu casa con un perro que te ataca, a uno lo que se le ocurre es lavarse la herida e ir en su busca. [b]La pareja protagonista no llama a la policía ni cuando están a punto de matarles[/b], ¿para qué? No vaya a ser que la película fuera un poco realista…

No, ellos son funcionarios del estado que se pasan una vez al mes por casa de los violadores y les hacen rellenar un formulario para tenerles “fichados”, vamos ¡nacidos para ser héroes! De ahí a la pistola y a la paliza, hay un paso. Sí, [b]porque la peli defiende -ojo- que lo bueno es tomarte la justicia por tu mano. [/b]

Además, la han estrenado justo cerca del [b]25 de Noviembre, “día contra la violencia hacia la mujer”. Es bochornoso[/b], porque la película se supone que denuncia este tema pero lo que hace es:

* Cada vez que sale una mujer golpeada o torturada, ella es tan guapa y la imagen está tan cuidada que [b]parece que los directores pretenden buscar el lado erótico de esa violencia[/b].

* Como remate, resulta que la persona culpable de toda la violencia contra mujeres que se ve en la película es ¡una mujer! [b]¡Resulta que los hombres eran pobres víctimas en sus manos![/b]
Definitivamente, los guionistas no ven las noticias, o les gusta el género de la ciencia-ficción.

Sumado al hilarante argumento, que hace aguas hasta por detrás, mi única pregunta es: [b]¿Qué hace ahí mi admirada Claire Danes?[/b]

Es una gran actriz, que comenzó su carrera con muy buen pie ([i]Romeo y Julieta[/i], 1996, y la fabulosa serie “Es mi vida”)y tiene alguna que otra película bastante buena ([i]La joya de la familia, Las horas[/i]…). Pero entre [i]El caso Wells[/i] y [i]Stardust[/i] (qué película más mala, por dios) va por muy mal camino.

O elige los guiones sin ningún criterio, o a lo mejor no la llaman para buenas películas porque no se ha operado la nariz, ni se ha puesto pechos, ni -cerca de la treintena- se ha dejado seducir por el bótox.
Esperemos que algún director o directora le dé una buena oportunidad pronto.

Sobre el tema de la violencia hacia las mujeres, recomiendo en Literatúrate un libro que creo que es la primera novela sobre ese tema, y que además es una novela magnífica: La inquilina de Wildfell Hall, de Anne Brontë (la más pequeña de las tres hermanas Brontë).

Tenéis el artículo sobre la novela aquí:
[url]http://www.literaturate.com/la-inquilina-de-wildfell-hall-de-anne-bronte/[/url]

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Corazones de hielo

Autor: Olga
Fecha: 26 Oct 2007
Corazones de hielo es un documental que será proyetado en toda España.

Un documental de Jorge Martínez Reverte recoje las declaraciones de 10 mujeres; madres, hijas, hermanas o viudas de una víctima de asesinato.

Lo ha presentado la asociación de víctimas, presidida por Maite Pagazaurtundua, esperando su máxima repercusión y con la iniciativa de sacar a la luz la insensibilidad de la sociedad vasca hacia las víctimas.

La visión femenina de un día a día en una sociedad que le hace recordar a su ser querido en todo momento.

La complicada situación en el Euskalerria hace que estas mujeres sean fuertes y hayan salido adelante. Es ahora cuando pueden hablar, en un documental sin morbo añadido, sin sangre y sin muertos, con las cosas claras y el corazón de hielo.

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