Posts de la categoría: Psicología

La primera impresión

En estos días se ha conocido el resultado de un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de las Islas Baleares sobre la diferente forma de percibir la belleza por parte de hombres y mujeres. Al margen de que se activen zonas del cerebro diferentes, que tendrá su aplicación en neuromedicina, [...]

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El color en la imagen personal

Una de las mejores bazas de las que podemos aprovecharnos para mejorar la imagen personal es el color y, además, es un parámetro muy importante en la comunicación interpersonal.
Cuando se observan los colores, éstos producen un efecto sobre nosotros mismos y sobre los demás en base a varios parámetros. Se presentan cuatro reacciones diferentes:
- La [...]

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La escucha activa y efectiva

Este es uno de los pilares en los que se basa la comunicación interpersonal. Para escuchar no sólo hace falta oír, también hay que entender lo que se dice y lo que no se dice y, sobre todo, cómo se dice.

Es necesario poner todos los sentidos en la otra persona para que nos  llegue su [...]

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Rita Levi Montalcini, una jovencita de casi 100 años

En el tercer milenio tanto el individuo joven como el adulto tienen que dominar un conjunto de instrucciones que les permitan usar adecuadamente las actividades cognitivas y emotivas de su órgano cerebral.
Como siempre que alguien teoriza sobre lo que debemos o no debemos hacer surge la pregunta: ¿cómo llevarlo a la práctica?
Rita Levi Montalcini, médico [...]

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La botella - Los psicólogos hablan.

Autor: isabel
Fecha: 30 Dic 2007
Dice Martín Seligman, psicólogo de la Universidad de Pensilvania, que “el optimismo está muy relacionado con la responsabilidad que asumimos o no las personas ante aquello que nos ocurre. En definitiva, el optimista se hace y se sabe responsable de aquello que le sucede y, por tanto, se cuestiona qué es lo que puede hacer para rectificar, mejorar o cambiar una determinada situación.

Por el contrario, el pesimista tiende a sentirse impotente frente al mundo o incluso frente a sí mismo y espera pasivamente a que sean las circunstancias externas las que cambien.

Los optimistas tienden a interpretarse más como causas de aquello que les ocurre, mientras que los pesimistas tienden a sentirse efectos de las circunstancias exteriores.

Otra diferencia interesante es que el optimista tiende a percibir los aspectos positivos de sí mismo, del otro y de la realidad que le rodea, mientras que el pesimista se concentra en los aspectos negativos.

En consecuencia, las emociones del optimista se mueven en un espectro que incluye el coraje, el entusiasmo, la pasión, la confianza, la esperanza o el ver los errores como oportunidades par aprender.

Por su parte, el pesimista tiene un mayor riesgo de sufrir problemas emocionales, ya que demasiado a menudo el sentimiento de culpa e impotencia facilita la sensación de fracaso y la percepción de imposibilidad de cambio o mejora”.

Y para concluir, podríamos decir que tanto uno como otro acaban algún día muriendo; pero la diferencia está en cómo han vivido la vida.

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¿Eres ortoréxica?

Es de sobra sabido que la buena alimentación previene el envejecimiento prematuro, evita o reduce muchas enfermedades, agiliza la mente y ayuda a llevar una vida más gratificante y plena.  Por eso, desde hace ya unos años en los países occidentales (en los que la sobreabundancia de alimentos ha generado niveles muy altos de obesidad [...]

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¿Quieres hacer el favor de dejar de quejarte, por favor?

Parafrasear a Raymond Carver con la frase del título, es lo que pienso cuando oigo a mujeres quejarse sin motivo aparente. Parece que la cultura de la queja no desaparece.
Hay algunas personas que llevan los titulares de la tristeza incrustados en los surcos de arrugas de su frente. Son las que terminan acogiendo el victimismo [...]

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Adictos a Internet

Autor: Alexandra
Fecha: 27 Feb 2007
A pesar de que en la comunidad científica, esta adicción todavía instiga recelo entre algunos profesionales por sus criterios diagnósticos, la verdad es que cada vez con mas frecuencia se habla de este trastorno.

La primera persona que estableció [url=http://www.psicologia-online.com/colaboradores/nacho/ainternet.htm]criterios diagnósticos para la adicción a Internet [/url]fue el psiquiatra Ivan Goldberg. Goldberg (1995) propone una serie de criterios para el diagnóstico del [i]desorden de adicción a Internet[/i] (IAD) basados en los criterios diagnósticos del abuso de sustancias:

Un patrón desadaptativo de uso de Internet, que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por tres o más de los items siguientes en algún momento de un periodo continuado de 12 meses:

[b]1)[/b] Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes:
- Una necesidad de incrementar notablemente la cantidad de tiempo en Internet para lograr satisfacción.
- Notable disminución de los efectos con el uso continuado de la misma cantidad de tiempo en Internet.

[b]2)[/b] Abstinencia, manifestado por cualquiera de los siguientes:

(a) El característico síndrome de abstinencia:
* Cesación o reducción de un uso de Internet que ha sido grande y prolongado
* Dos o más de los siguientes, desarrollados algunos días durante un mes antes: agitación psicomotora; ansiedad; pensamientos obsesivos acerca de lo que estará sucediendo en Internet; fantasías o sueños a cerca de Internet; movimientos de tecleo voluntarios o involuntarios; Los síntomas causan malestar o deterioro en el áreas social, laboral u otra área importante de funcionamiento.

(b) El uso de Internet o un servicio similar esta dirigido a aliviar o evitar los síntomas de la abstinencia.

[b]3)[/b] Se accede a Internet con más frecuencia o por periodos más largos de lo que inicialmente se pretendía.

[b]4) [/b]Deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el uso de Internet.
[b]
5) [/b]Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas al uso de Internet (P.Ej., comprando libros sobre Internet, probando nuevos navegadores, indagando proveedores de Internet, organizando fichero o descargando materiales).

[b]6)[/b] Actividades sociales, ocupacionales o recreativas se dejan o reducen a causa del uso de Internet.

[b]7) [/b]Internet se continúa usando a pesar de saber que se tiene un persistente o recurrente problema físico, social, ocupacional o psicológico que parece ser causado o exacerbado por el uso de Internet (privación de sueño, dificultades maritales, llegar tarde a las citas por las mañanas, abandono de los deberes profesionales, o sentimientos de abandono de personas significativas). dono de personas significativas).

Al respecto, la doctora Young también [url=http://www.ieanet.com/www/netad.htm]ofrece una serie de preguntas[/url] a responder con las que podemos detectar un posible problema:

1.¿Se siente preocupado con Internet (piensa sobre la actividad on-line anterior o anticipa la sesión on-line futura)?
2.¿Siente la necesidad de usar Internet durante más tiempo cada vez que se conecta para lograr la misma satisfacción?
3.¿Ha hecho repetidamente esfuerzos infructuosos para controlar, reducir, o detener el uso de Internet?
4.¿Se siente inquieto, malhumorado, deprimido, o irritable cuando ha intentado reducir o detener el uso de Internet?
5.¿Se queda on-line/conectado más tiempo del que originalmente había planeado?
6.¿Ha sufrido la pérdida de alguna relación significativa, trabajo, educación u oportunidad social debido al uso de Internet?
7.¿Ha mentido a los miembros familiares, terapeuta u otros para ocultar la magnitud de su uso de Internet?
8.¿Usa Internet como una manera de evadirse de los problemas o de ocultar algún tipo de malestar (ej., sentimientos de impotencia, culpa, ansiedad, depresión)?

Os dejo en [b]“Noticias Relacionadas[/b]” interesantes links sobre el tema, que os pueden interesar. Y ya sabéis..A tener cuidadito con las horas que pasamos con el pc! ;P

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Ataques de Pánico

Autor: yomujer
Fecha: 26 Ene 2007
Quien sufre por primera vez un ataque de pánico no entiende lo que le está pasando y cree que es algo terrible, bien física o psicológicamente, surgiendo el pensamiento de que se va a morir o volverse loco o perder el control.

Aparecen de manera repentina, incluso en un momento en el que parece que la persona se siente bien, por lo que la desorientan.

También es frecuente que después de esa primera crisis quede el miedo a su repetición por lo extraño y doloroso del suceso.

Es bastante general que en los primeros ataques de pánico se acuda a urgencias o al médico, asustado por esa vivencia y por el convencimiento de un ataque cardíaco o similar; pero, a pesar de que los profesionales de urgencias o el médico de cabecera diga que es ansiedad, la persona que sufrió la crisis no suele quedar convencida de ello y el miedo persiste, por lo que el estado sigue siendo de alerta, de desconfianza y de miedo.

El temor a que se repitan aquellas sensaciones genera ansiedad y suele estar presente casi de forma constante, de manera que la persona se siente mal y suele asociar los ataques de pánico a los lugares o situaciones en que se produjeron las primeras veces, por lo que trata de evitar los mismos en la creencia errónea de que así evitará la ansiedad.

Es erróneo este pensamiento porque con esas conductas de evitación se refuerza el miedo y, por lo tanto, la ansiedad, ya que de ese modo llega a creer que es esa situación o lugar el causante del ataque de pánico y los considera peligrosos cuando no lo son.

Precisamente una de las maneras de quitar ese miedo es acudir a ese lugar por ejemplo y comprobar que nada pasa ni se repite la crisis. Sucede que a veces puede repetirse porque ya va con miedo a que se produzca (ansiedad anticipada).

Los síntomas son los característicos de la ansiedad: opresión en el pecho, palpitaciones, dolores musculares, en el brazo izquierdo, sensación de asfixia, de mareo o de atragantarse, sensaciones de extrañeza ante uno mismo o hacia el exterior, sudor, frío, calor, entre otros.

El consumo de drogas, como el hachis, puede ocasionar ataques de pánico.

La respiración diafragmática, la relajación, el ejercicio moderado y la distracción son técnicas que, como en todo tipo de ansiedad, ayudan a controlarla y ese control da seguridad, con lo que se acaba por perderle el miedo.

De todas formas, en bastantes casos es necesaria la ayuda de un profesional, psicólogo, psiquiatra o ambos coordinados. La terapia cognitiva suele dar muy buenos resultados.

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II. Superarse con el efecto Pigmalión

Autor: isabel
Fecha: 21 Sep 2007
Diversos investigadores han llevado a cabo experimentos para demostrarlo.

En educación los psicólogos Rosenthal y Jacobson, en la década de los sesenta, mostraron en el aula cómo, dependiendo de las actitudes que los maestros expresan hacia sus alumnos, éstas influyen sobre su rendimiento. El experimento concreto se puede leer en la página de Internet del final de esta reseña.

Asimismo, dentro del entorno familiar Emil Ludwig, en su biografía de Napoleón cuenta que éste fue convencido desde muy temprano por su madre de que podía realizar cosas extraordinarias. No sabemos cuánta verdad tiene esta afirmación, pero sí podemos comprobar a diario la frustración y el fracaso escolar que se puede generar sobre los hijos cuando éstos no están convenientemente estimulados o no sabemos crearles confianza en ellos mismos.

En el mundo de la empresa, si se tacha de incompetente a un subordinado no se obtendrá el mismo resultado que si se le demuestra que es válido para hacer lo que se le pide.

Si de nuestra salud se trata, el efecto Pigmalión se manifiesta en el llamado efecto placebo. Si nos dicen que con determinada pastilla obtendremos resultados positivos para nuestra dolencia; aunque ésta sea un caramelo, nos hará bien porque confiamos en el efecto prometido.

En economía pasa igual, si muchas personas están convencidas de que el sistema económico se hunde, se hundirá, porque la perspectiva de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento.

Tanto para lo bueno como para lo malo este efecto hace de las suyas.

En definitiva, las profecías tienden a cumplirse cuando hay un fuerte deseo que las impulsa. Del mismo modo que el miedo tiende a provocar que se produzca lo que se teme. Por tanto, será mejor que salgamos del miedo al fracaso y nos agarremos a las expectativas favorables que, sobre nosotros, tiene nuestro entorno de afectos. Con la seguridad de que, si lo deseamos, éstos pueden llevarnos a llegar más allá de lo que esperamos.

http://www.elpais.com/articulo/portada/Superarse/efecto/Pigmalion/elpeputec/20060917elpepspor_14/Tes

http://www.wikilearning.com/el_efecto_pigmalion_en_las_empresas-wkccp-15914-1.htm

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