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Posts de la categoría: Psicología

¿Eres ortoréxica?

Es de sobra sabido que la buena alimentación previene el envejecimiento prematuro, evita o reduce muchas enfermedades, agiliza la mente y ayuda a llevar una vida más gratificante y plena.  Por eso, desde hace ya unos años en los países occidentales (en los que la sobreabundancia de alimentos ha generado niveles muy altos de obesidad […]

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¿Quieres hacer el favor de dejar de quejarte, por favor?

Parafrasear a Raymond Carver con la frase del título, es lo que pienso cuando oigo a mujeres quejarse sin motivo aparente. Parece que la cultura de la queja no desaparece.
Hay algunas personas que llevan los titulares de la tristeza incrustados en los surcos de arrugas de su frente. Son las que terminan acogiendo el victimismo […]

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Adictos a Internet

Autor: Alexandra
Fecha: 27 Feb 2007
A pesar de que en la comunidad científica, esta adicción todavía instiga recelo entre algunos profesionales por sus criterios diagnósticos, la verdad es que cada vez con mas frecuencia se habla de este trastorno.

La primera persona que estableció [url=http://www.psicologia-online.com/colaboradores/nacho/ainternet.htm]criterios diagnósticos para la adicción a Internet [/url]fue el psiquiatra Ivan Goldberg. Goldberg (1995) propone una serie de criterios para el diagnóstico del [i]desorden de adicción a Internet[/i] (IAD) basados en los criterios diagnósticos del abuso de sustancias:

Un patrón desadaptativo de uso de Internet, que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por tres o más de los items siguientes en algún momento de un periodo continuado de 12 meses:

[b]1)[/b] Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes:
- Una necesidad de incrementar notablemente la cantidad de tiempo en Internet para lograr satisfacción.
- Notable disminución de los efectos con el uso continuado de la misma cantidad de tiempo en Internet.

[b]2)[/b] Abstinencia, manifestado por cualquiera de los siguientes:

(a) El característico síndrome de abstinencia:
* Cesación o reducción de un uso de Internet que ha sido grande y prolongado
* Dos o más de los siguientes, desarrollados algunos días durante un mes antes: agitación psicomotora; ansiedad; pensamientos obsesivos acerca de lo que estará sucediendo en Internet; fantasías o sueños a cerca de Internet; movimientos de tecleo voluntarios o involuntarios; Los síntomas causan malestar o deterioro en el áreas social, laboral u otra área importante de funcionamiento.

(b) El uso de Internet o un servicio similar esta dirigido a aliviar o evitar los síntomas de la abstinencia.

[b]3)[/b] Se accede a Internet con más frecuencia o por periodos más largos de lo que inicialmente se pretendía.

[b]4) [/b]Deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el uso de Internet.
[b]
5) [/b]Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas al uso de Internet (P.Ej., comprando libros sobre Internet, probando nuevos navegadores, indagando proveedores de Internet, organizando fichero o descargando materiales).

[b]6)[/b] Actividades sociales, ocupacionales o recreativas se dejan o reducen a causa del uso de Internet.

[b]7) [/b]Internet se continúa usando a pesar de saber que se tiene un persistente o recurrente problema físico, social, ocupacional o psicológico que parece ser causado o exacerbado por el uso de Internet (privación de sueño, dificultades maritales, llegar tarde a las citas por las mañanas, abandono de los deberes profesionales, o sentimientos de abandono de personas significativas). dono de personas significativas).

Al respecto, la doctora Young también [url=http://www.ieanet.com/www/netad.htm]ofrece una serie de preguntas[/url] a responder con las que podemos detectar un posible problema:

1.¿Se siente preocupado con Internet (piensa sobre la actividad on-line anterior o anticipa la sesión on-line futura)?
2.¿Siente la necesidad de usar Internet durante más tiempo cada vez que se conecta para lograr la misma satisfacción?
3.¿Ha hecho repetidamente esfuerzos infructuosos para controlar, reducir, o detener el uso de Internet?
4.¿Se siente inquieto, malhumorado, deprimido, o irritable cuando ha intentado reducir o detener el uso de Internet?
5.¿Se queda on-line/conectado más tiempo del que originalmente había planeado?
6.¿Ha sufrido la pérdida de alguna relación significativa, trabajo, educación u oportunidad social debido al uso de Internet?
7.¿Ha mentido a los miembros familiares, terapeuta u otros para ocultar la magnitud de su uso de Internet?
8.¿Usa Internet como una manera de evadirse de los problemas o de ocultar algún tipo de malestar (ej., sentimientos de impotencia, culpa, ansiedad, depresión)?

Os dejo en [b]”Noticias Relacionadas[/b]” interesantes links sobre el tema, que os pueden interesar. Y ya sabéis..A tener cuidadito con las horas que pasamos con el pc! ;P

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Ataques de Pánico

Autor: yomujer
Fecha: 26 Ene 2007
Quien sufre por primera vez un ataque de pánico no entiende lo que le está pasando y cree que es algo terrible, bien física o psicológicamente, surgiendo el pensamiento de que se va a morir o volverse loco o perder el control.

Aparecen de manera repentina, incluso en un momento en el que parece que la persona se siente bien, por lo que la desorientan.

También es frecuente que después de esa primera crisis quede el miedo a su repetición por lo extraño y doloroso del suceso.

Es bastante general que en los primeros ataques de pánico se acuda a urgencias o al médico, asustado por esa vivencia y por el convencimiento de un ataque cardíaco o similar; pero, a pesar de que los profesionales de urgencias o el médico de cabecera diga que es ansiedad, la persona que sufrió la crisis no suele quedar convencida de ello y el miedo persiste, por lo que el estado sigue siendo de alerta, de desconfianza y de miedo.

El temor a que se repitan aquellas sensaciones genera ansiedad y suele estar presente casi de forma constante, de manera que la persona se siente mal y suele asociar los ataques de pánico a los lugares o situaciones en que se produjeron las primeras veces, por lo que trata de evitar los mismos en la creencia errónea de que así evitará la ansiedad.

Es erróneo este pensamiento porque con esas conductas de evitación se refuerza el miedo y, por lo tanto, la ansiedad, ya que de ese modo llega a creer que es esa situación o lugar el causante del ataque de pánico y los considera peligrosos cuando no lo son.

Precisamente una de las maneras de quitar ese miedo es acudir a ese lugar por ejemplo y comprobar que nada pasa ni se repite la crisis. Sucede que a veces puede repetirse porque ya va con miedo a que se produzca (ansiedad anticipada).

Los síntomas son los característicos de la ansiedad: opresión en el pecho, palpitaciones, dolores musculares, en el brazo izquierdo, sensación de asfixia, de mareo o de atragantarse, sensaciones de extrañeza ante uno mismo o hacia el exterior, sudor, frío, calor, entre otros.

El consumo de drogas, como el hachis, puede ocasionar ataques de pánico.

La respiración diafragmática, la relajación, el ejercicio moderado y la distracción son técnicas que, como en todo tipo de ansiedad, ayudan a controlarla y ese control da seguridad, con lo que se acaba por perderle el miedo.

De todas formas, en bastantes casos es necesaria la ayuda de un profesional, psicólogo, psiquiatra o ambos coordinados. La terapia cognitiva suele dar muy buenos resultados.

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La botella - Los psicólogos hablan.

Autor: isabel
Fecha: 30 Dic 2007
Dice Martín Seligman, psicólogo de la Universidad de Pensilvania, que “el optimismo está muy relacionado con la responsabilidad que asumimos o no las personas ante aquello que nos ocurre. En definitiva, el optimista se hace y se sabe responsable de aquello que le sucede y, por tanto, se cuestiona qué es lo que puede hacer para rectificar, mejorar o cambiar una determinada situación.

Por el contrario, el pesimista tiende a sentirse impotente frente al mundo o incluso frente a sí mismo y espera pasivamente a que sean las circunstancias externas las que cambien.

Los optimistas tienden a interpretarse más como causas de aquello que les ocurre, mientras que los pesimistas tienden a sentirse efectos de las circunstancias exteriores.

Otra diferencia interesante es que el optimista tiende a percibir los aspectos positivos de sí mismo, del otro y de la realidad que le rodea, mientras que el pesimista se concentra en los aspectos negativos.

En consecuencia, las emociones del optimista se mueven en un espectro que incluye el coraje, el entusiasmo, la pasión, la confianza, la esperanza o el ver los errores como oportunidades par aprender.

Por su parte, el pesimista tiene un mayor riesgo de sufrir problemas emocionales, ya que demasiado a menudo el sentimiento de culpa e impotencia facilita la sensación de fracaso y la percepción de imposibilidad de cambio o mejora”.

Y para concluir, podríamos decir que tanto uno como otro acaban algún día muriendo; pero la diferencia está en cómo han vivido la vida.

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II. Superarse con el efecto Pigmalión

Autor: isabel
Fecha: 21 Sep 2007
Diversos investigadores han llevado a cabo experimentos para demostrarlo.

En educación los psicólogos Rosenthal y Jacobson, en la década de los sesenta, mostraron en el aula cómo, dependiendo de las actitudes que los maestros expresan hacia sus alumnos, éstas influyen sobre su rendimiento. El experimento concreto se puede leer en la página de Internet del final de esta reseña.

Asimismo, dentro del entorno familiar Emil Ludwig, en su biografía de Napoleón cuenta que éste fue convencido desde muy temprano por su madre de que podía realizar cosas extraordinarias. No sabemos cuánta verdad tiene esta afirmación, pero sí podemos comprobar a diario la frustración y el fracaso escolar que se puede generar sobre los hijos cuando éstos no están convenientemente estimulados o no sabemos crearles confianza en ellos mismos.

En el mundo de la empresa, si se tacha de incompetente a un subordinado no se obtendrá el mismo resultado que si se le demuestra que es válido para hacer lo que se le pide.

Si de nuestra salud se trata, el efecto Pigmalión se manifiesta en el llamado efecto placebo. Si nos dicen que con determinada pastilla obtendremos resultados positivos para nuestra dolencia; aunque ésta sea un caramelo, nos hará bien porque confiamos en el efecto prometido.

En economía pasa igual, si muchas personas están convencidas de que el sistema económico se hunde, se hundirá, porque la perspectiva de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento.

Tanto para lo bueno como para lo malo este efecto hace de las suyas.

En definitiva, las profecías tienden a cumplirse cuando hay un fuerte deseo que las impulsa. Del mismo modo que el miedo tiende a provocar que se produzca lo que se teme. Por tanto, será mejor que salgamos del miedo al fracaso y nos agarremos a las expectativas favorables que, sobre nosotros, tiene nuestro entorno de afectos. Con la seguridad de que, si lo deseamos, éstos pueden llevarnos a llegar más allá de lo que esperamos.

http://www.elpais.com/articulo/portada/Superarse/efecto/Pigmalion/elpeputec/20060917elpepspor_14/Tes

http://www.wikilearning.com/el_efecto_pigmalion_en_las_empresas-wkccp-15914-1.htm

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I. El efecto Pigmalión

Autor: isabel
Fecha: 17 Sep 2007
Sin embargo, si alguien a quien deseamos nos dice que nos hará cosquillas pero no dónde, sólo con pensarlo se desencadenará todo nuestro interés.

Lo que esperamos de los demás o lo que éstos esperan de nosotras, puede provocar un conjunto de acciones que nos lleven mucho más allá de lo que podemos imaginar, en lo mejor y en lo peor. Este principio de actuación a partir de las expectativas, según Alex Rovira, se conoce en psicología como el efecto Pigmalión.

El efecto Pigmalión nace en un texto muy astuto: las Metamorfosis de Ovidio. Pigmalión, fue un escultor chipriota que se enamoró de su obra, a la que, en un rasgo de magnanimidad, los dioses le otorgaron vida. Venus decidió complacer al escultor y dar vida a esa estatua, que se convirtió en la deseada amante y compañera de Pigmalión.

La comedia que G. Bernard Shaw escribió en 1.913 y la película de G. Cukor, “My fair lady”, 1.964, están inspiradas en él.

Ni siquiera las dos guerras mundiales entre una y otra consiguieron envejecer la traslación del mito, como tampoco los 43 años que han pasado desde el film, nos hace olvidar a una Audrey Herburn convertida en una dama por la esperanza del narcisista profesor Higgins.

La figura de la celestina en casos de enamoramientos también recurre a Pigmalión.
Basta sólo que una de ellas susurre al oído del que ama la insinuación del deseo del otro, para que su comportamiento se transforme.

Nos queda aún saber su influencia en la economía, la medicina o la sociología.

http://www.eduardoharotecglen.net/blog/archives/2005/06/my_fair_lady_es.html

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Honestidades varias…

Autor: Laurap
Fecha: 1 Sep 2007
El ideal de la nobleza, como ideal que es, reside en los conceptos “personales” de cada individuo, formados sin lugar a otra opción, por estereotipos.
Pues así, la nobleza como estereotipo deja de tener su condición pura y sentimental.

Pero, ¿Qué diferencia una y otra?

La nobleza del ser que la posee por naturaleza o el que se adhiere a su concepto… (si es que ambas pudieran ser, no es el objeto ahora), la diferencia reside en el ejercicio de ésta.
Es decir, únicamente se diferencian en que mientras se ejerce la nobleza como estereotipo, también crece en el individuo la satisfacción personal, al igual que pudiera surgir en el tipo de naturaleza noble.

Entonces puede ser que la diferencia radique en que para el primero, la satisfacción pasa a ser la causa de la nobleza, y el segundo lo hace sin esperar recibir nada a cambio.
Él mismo no es la consecuencia de lo que sucede, sino producto de las circunstancias.

Al entrar en juego el egoísmo, la nobleza pierde coherencia y carece de sentido.

Ésto me induce a pensar que la nobleza que lleva por consecuencia la consecución de la propia satisfacción personal, no deberíamos llamarla nobleza, al menos no nobleza pura, pero, ello daría lugar a definir nobleza, en terminos “no personales, generales y sin estereotipos” lo cual, ¿es imposible?

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Lo más secreto es siempre lo que más atrae ( III )

Autor: isabel
Fecha: 2 Ago 2007
¿Qué relación tiene el secreto con el lenguaje?. A veces cuando hablamos con alguien de confianza sentimos la dificultad de evitar que el secreto nuestro o de otra persona se manifieste, que literalmente se transforma en lenguaje. Es difícil retener el lenguaje. Los secretos se producen en diversas conexiones lingüísticas interesantes. La palabra secreto deriva del latín secretus: “apartado, escondido, oculto”. Traicionar un secreto es “dejar escapar, descubrir, revelar o divulgar”. Podemos ocasionalmente revelar un secreto “dejando caer” (alguna cosa).

El término traición deriva del latín tradere: “entregar, rendir, dar”. Comparte una dimensión moral que entra en juego cuando oímos algo acerca de la traición intencional de los secretos: “chismorrear, cotillear, delatar, denunciar”. Está rodeado de expresiones como: “¡A mi no me lo cuentes!” o “No me vengas con chismorreos”.

Hay también un lenguaje no verbal que rodea al secreto. A veces la promesa que nos piden que hagamos para guardar un secreto se plantea de forma muy sutil. Incluso no hace falta una promesa explícita. Ciertas costumbres sociales tienen un efecto similar. La frase sub rosa (bajo la rosa) significa “en secreto”. La rosa era símbolo de secreto en el mundo antiguo. Por ejemplo, Cupido sobornó a Harpócrates, el dios del silencio, con una rosa, para que no descubriera los amores de Venus.

La traición de los secretos confiados es algo detestable que habla de una persona inmadura. En una amistad, lo más terrible que puede suceder es la traición de cosas que son verdaderamente personales, confidenciales y secretas. De forma similar, el cotilleo puede ser una forma de decir (traicionar) y construir (distorsionar) secretos.

Los enigmas, los rompecabezas, las adivinanzas, los misterios, están todos ellos asociados con el fenómeno del secreto. Los cuentos populares, leyendas y mitos abundan en historias de secretos.

La parábola más clara del secreto es probablemente la historia de Pandora, la primera mujer mortal. Zeus le dio una preciosa caja herméticamente cerrada que le prohibió abrir. Ésta fue incapaz de refrenar su deseo de descubrir el contenido secreto de la caja. Cuando lo hizo dejó salir todas las plagas y los males. La historia de Pandora nos enseña la fuerza increíble y el significado de los secretos en la vida humana. Éstos, una vez que se revelan, nunca se pueden recuperar. Hay secretos que desearíamos, después de conocidos, no haberlos sabido nunca.

La mayor parte de la información está sacada del libro:

Los secretos de la infancia. Intimidad, privacidad e identidad. Paidos Educador.

www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/23582844322570740087891/cuaderno21/volI/Doxa21_13.pdf

http://es.wikipedia.org/wiki/Pandora

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Las formas del secreto ( II )

Autor: isabel
Fecha: 31 Jul 2007
Las acciones clandestinas, buscar un escondrijo, taparse los ojos, enmascarar una intención, ocultar una decepción, disimular una emoción, guardar un tesoro; todas estas expresiones, de una u otra manera describen el secreto. Siempre que hay por medio un secreto, parece que existe una referencia a algo escondido, a ocultar algo. Y pueden acarrear emociones, sentimientos, significados y valores muy diferentes.

Tener, guardar, descubrir o confesar un secreto no nos lleva a pensar que un secreto es simplemente cualquier “cosa” o una entidad. Más exactamente, el secreto constituye una experiencia de relación entre las personas. Podemos distinguir tres formas de vivir el secreto: el secreto existencial, el secreto comunicativo y el secreto personal.

Secreto existencial: me siento junto a la cama de mi hijo/a y charlamos. Son esos momentos en los que, con más o menos frecuencia, se establece una unión que es totalmente única. Es posible que no se sienta este grado de intensidad en la intimidad con ninguna otra persona. Soy consciente de mi complicidad con el/ella. Siento que los conozco.
Pero a veces una experiencia perturbadora puede destruir este sentimiento de conocer. De repente me recorre un estremecimiento de asombro, una extraña sensación de misterio me domina; cómo este ser humano al que conozco tan bien y del que me siento más cerca que de nadie, está sin embargo tan radicalmente separado de mí. ¿Cómo es posible que este niño, mi propio hijo, suponga para mí un secreto mayor que cualquier otra persona con la que me he encontrado?

Por supuesto, toda persona es, en este sentido, un secreto para nosotros. Jamás dos personas pueden estar completamente abiertas la una a la otra. Forma parte de las relaciones humanas el que al otro se le perciba, en último extremo, como un misterio, como un secreto existencial que nunca se puede revelar o desvelar totalmente.

Secreto comunicativo: este secreto es característico no sólo de nuestra experiencia de los niños. Muchos adultos, también, en virtud de algunos rasgos, son incapaces de comunicar todos sus pensamientos o sentimientos, incluso aunque deseen hacerlo. Tanto si nos gusta como si no, hay un límite en lo que somos capaces de compartir con los demás. La persona que conversa con nosotros y nos expresa ciertas ideas, es posible que no intente tener secretos. Y aún así sentimos que hay límites “naturales” para la comprensión interpersonal, y estos límites se pueden sentir en cierto modo como si se guardaran secretos. Si no comprendo a alguien, puedo sentir que esa persona es un secreto para mí, un secreto que me gustaría desvelar pero que en cierto modo permanece cerrado a mis poderes de interpretación.

Secreto personal: Existe el hecho de que a veces decidimos no compartir ciertos pensamientos con los demás. Es el caso normal de guardar secretos personales y tienen consecuencias para las relaciones personales. Éstas tienden a ser menos abierta, menos íntima, menos espontánea. Pensar en un secreto es pensar en personas a las que estamos ocultando algo. Éstos se ocultan a personas que nos importan: padres, hermano, hermana, amigo etc… La imposibilidad de guardar un secreto puede tener que ver con la ansiedad de separación de esos seres queridos. Para un niño pequeño, ocultar un secreto a su padre puede suponer: por una parte, ser consciente de lo estrechamente que está ligado a esa persona y por otra parte flexibiliza y relaja la relación. Por ejemplo una niña siente las normas paternales como irracionales y fuertemente opresivas. Su escondite de los tebeos constituye, un gesto de desafío y de independencia. Al construir este mundo secreto, la niña hace varias cosas: está cuestionando la validez de las órdenes “absolutas” de su padre, aflojando así una relación fuertemente sentida hacia él, confirma un sentimiento de identidad personal y parece estar poniendo a prueba las consecuencias de violar la prohibición paterna; por supuesto que de niño una nunca sabe si, después de todo, puede haber o no un daño inesperado por hacer lo prohibido.

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