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Posts de la categoría: Conócete

ALGUIEN INTERESANTE

Autor: Valeria
Fecha: 18 Nov 2007
ALGUIEN INTERESANTE

Lo peor ya ha pasado. Tu relación se rompió y, tras el necesario duelo, estás serena. Habrán pasado seis meses, quizás un año, y notas que la vida comienza a sonreirte nuevamente. Has hecho nuevas amistades, has entrado en nuevos círculos, te has apuntado a un curso de tango, de pilates o de tai chí, y al fin te apetece de nuevo salir, abrirte al mundo. Vas a cenar, al cine, quizás a algún pub tranquilo. Incluso un par de noches te atreves a mover el esqueleto en la discoteca de moda. Unas veces te diviertes, pero la mayoría no tanto. No te encuentras del todo ubicada y piensas que es por la edad o porque crees que los demás notan que te sientes sola.
Divisas además un pequeño inconveniente que se va engrandeciendo conforme te vas relacionando más. Miras a tu alrededor y no ves a nadie que te guste, que te motive: en las boites ellos son demasiado jóvenes; en los pubs tranquilos, casi siempre van emparejados. El resto está ahí, pero tú desconfías, comparas, no te liberas del aura de soledad que te rodea.
La mayoría de tus amigas dicen que la culpa es tuya. Que nadie se te acercará si tu cara es de circustancias. Intentas, salida tras salida amoldarte, vestirte a la moda, sonreír, pestañear de la forma más sexy que recuerdas haber visto en las películas. Rara vez te fijas en alguien. Quizás porque intuyes que nadie se fijará en tí. Pero entonces…conoces a alguien interesante. Casi siempre será el amigo de la amiga de tu mejor amiga o compañera de trabajo. Suficientemente atractivo sin llegar a ser un guaperas insufrible. Tiene buena conversación, intereses afines, un trabajo estable. Te alegras, ¡por fin! alguien en condiciones. Pero… siempre hay un pero. Él está habitualmente rodeado de chicas. Tiene a su alrededor un explicable harén multicolor. Digo explicable porque, queridas, es un hecho: son mayoría las que están en busca de ese tipo interesante, culto y maduro. Te fijas en la competencia y ves que tienes pocas opciones. Las más guapas por lo obvio, las menos favorecidas porque hacen gala de una personalidad arrolladora. Tú, sin embargo, eres del montón, ni guapa ni fea, recién aterrizada de la colina de la timidez a un mundo competitivo, romántica a más no poder, pese a que el mundo que te rodea afirma que el gran amor no existe, que es una utopía desfasada.
¿Qué haces entonces? Desanimarte, porque te das cuenta de que no tienes nada que hacer, así que te retiras cobardemente. Piensas que ya no tienes edad para guerrillas amatorias. Y, por supuesto, pierdes la pequeña, pero posible, oportunidad de conocerle más a fondo, de intimar un poco, incluso de conseguir al menos un nuevo amigo. No lo hagas. Supera tus miedos, tus fobias, tu timidez, pero sin dejar de ser tú misma. Atrévete a marcar la diferencia, a no ser una más del corrillo. Y…¡suerte!

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II. Superarse con el efecto Pigmalión

Autor: isabel
Fecha: 21 Sep 2007
Diversos investigadores han llevado a cabo experimentos para demostrarlo.

En educación los psicólogos Rosenthal y Jacobson, en la década de los sesenta, mostraron en el aula cómo, dependiendo de las actitudes que los maestros expresan hacia sus alumnos, éstas influyen sobre su rendimiento. El experimento concreto se puede leer en la página de Internet del final de esta reseña.

Asimismo, dentro del entorno familiar Emil Ludwig, en su biografía de Napoleón cuenta que éste fue convencido desde muy temprano por su madre de que podía realizar cosas extraordinarias. No sabemos cuánta verdad tiene esta afirmación, pero sí podemos comprobar a diario la frustración y el fracaso escolar que se puede generar sobre los hijos cuando éstos no están convenientemente estimulados o no sabemos crearles confianza en ellos mismos.

En el mundo de la empresa, si se tacha de incompetente a un subordinado no se obtendrá el mismo resultado que si se le demuestra que es válido para hacer lo que se le pide.

Si de nuestra salud se trata, el efecto Pigmalión se manifiesta en el llamado efecto placebo. Si nos dicen que con determinada pastilla obtendremos resultados positivos para nuestra dolencia; aunque ésta sea un caramelo, nos hará bien porque confiamos en el efecto prometido.

En economía pasa igual, si muchas personas están convencidas de que el sistema económico se hunde, se hundirá, porque la perspectiva de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento.

Tanto para lo bueno como para lo malo este efecto hace de las suyas.

En definitiva, las profecías tienden a cumplirse cuando hay un fuerte deseo que las impulsa. Del mismo modo que el miedo tiende a provocar que se produzca lo que se teme. Por tanto, será mejor que salgamos del miedo al fracaso y nos agarremos a las expectativas favorables que, sobre nosotros, tiene nuestro entorno de afectos. Con la seguridad de que, si lo deseamos, éstos pueden llevarnos a llegar más allá de lo que esperamos.

http://www.elpais.com/articulo/portada/Superarse/efecto/Pigmalion/elpeputec/20060917elpepspor_14/Tes

http://www.wikilearning.com/el_efecto_pigmalion_en_las_empresas-wkccp-15914-1.htm

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I. El efecto Pigmalión

Autor: isabel
Fecha: 17 Sep 2007
Sin embargo, si alguien a quien deseamos nos dice que nos hará cosquillas pero no dónde, sólo con pensarlo se desencadenará todo nuestro interés.

Lo que esperamos de los demás o lo que éstos esperan de nosotras, puede provocar un conjunto de acciones que nos lleven mucho más allá de lo que podemos imaginar, en lo mejor y en lo peor. Este principio de actuación a partir de las expectativas, según Alex Rovira, se conoce en psicología como el efecto Pigmalión.

El efecto Pigmalión nace en un texto muy astuto: las Metamorfosis de Ovidio. Pigmalión, fue un escultor chipriota que se enamoró de su obra, a la que, en un rasgo de magnanimidad, los dioses le otorgaron vida. Venus decidió complacer al escultor y dar vida a esa estatua, que se convirtió en la deseada amante y compañera de Pigmalión.

La comedia que G. Bernard Shaw escribió en 1.913 y la película de G. Cukor, “My fair lady”, 1.964, están inspiradas en él.

Ni siquiera las dos guerras mundiales entre una y otra consiguieron envejecer la traslación del mito, como tampoco los 43 años que han pasado desde el film, nos hace olvidar a una Audrey Herburn convertida en una dama por la esperanza del narcisista profesor Higgins.

La figura de la celestina en casos de enamoramientos también recurre a Pigmalión.
Basta sólo que una de ellas susurre al oído del que ama la insinuación del deseo del otro, para que su comportamiento se transforme.

Nos queda aún saber su influencia en la economía, la medicina o la sociología.

http://www.eduardoharotecglen.net/blog/archives/2005/06/my_fair_lady_es.html

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Honestidades varias…

Autor: Laurap
Fecha: 1 Sep 2007
El ideal de la nobleza, como ideal que es, reside en los conceptos “personales” de cada individuo, formados sin lugar a otra opción, por estereotipos.
Pues así, la nobleza como estereotipo deja de tener su condición pura y sentimental.

Pero, ¿Qué diferencia una y otra?

La nobleza del ser que la posee por naturaleza o el que se adhiere a su concepto… (si es que ambas pudieran ser, no es el objeto ahora), la diferencia reside en el ejercicio de ésta.
Es decir, únicamente se diferencian en que mientras se ejerce la nobleza como estereotipo, también crece en el individuo la satisfacción personal, al igual que pudiera surgir en el tipo de naturaleza noble.

Entonces puede ser que la diferencia radique en que para el primero, la satisfacción pasa a ser la causa de la nobleza, y el segundo lo hace sin esperar recibir nada a cambio.
Él mismo no es la consecuencia de lo que sucede, sino producto de las circunstancias.

Al entrar en juego el egoísmo, la nobleza pierde coherencia y carece de sentido.

Ésto me induce a pensar que la nobleza que lleva por consecuencia la consecución de la propia satisfacción personal, no deberíamos llamarla nobleza, al menos no nobleza pura, pero, ello daría lugar a definir nobleza, en terminos “no personales, generales y sin estereotipos” lo cual, ¿es imposible?

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Lo más secreto es siempre lo que más atrae ( III )

Autor: isabel
Fecha: 2 Ago 2007
¿Qué relación tiene el secreto con el lenguaje?. A veces cuando hablamos con alguien de confianza sentimos la dificultad de evitar que el secreto nuestro o de otra persona se manifieste, que literalmente se transforma en lenguaje. Es difícil retener el lenguaje. Los secretos se producen en diversas conexiones lingüísticas interesantes. La palabra secreto deriva del latín secretus: “apartado, escondido, oculto”. Traicionar un secreto es “dejar escapar, descubrir, revelar o divulgar”. Podemos ocasionalmente revelar un secreto “dejando caer” (alguna cosa).

El término traición deriva del latín tradere: “entregar, rendir, dar”. Comparte una dimensión moral que entra en juego cuando oímos algo acerca de la traición intencional de los secretos: “chismorrear, cotillear, delatar, denunciar”. Está rodeado de expresiones como: “¡A mi no me lo cuentes!” o “No me vengas con chismorreos”.

Hay también un lenguaje no verbal que rodea al secreto. A veces la promesa que nos piden que hagamos para guardar un secreto se plantea de forma muy sutil. Incluso no hace falta una promesa explícita. Ciertas costumbres sociales tienen un efecto similar. La frase sub rosa (bajo la rosa) significa “en secreto”. La rosa era símbolo de secreto en el mundo antiguo. Por ejemplo, Cupido sobornó a Harpócrates, el dios del silencio, con una rosa, para que no descubriera los amores de Venus.

La traición de los secretos confiados es algo detestable que habla de una persona inmadura. En una amistad, lo más terrible que puede suceder es la traición de cosas que son verdaderamente personales, confidenciales y secretas. De forma similar, el cotilleo puede ser una forma de decir (traicionar) y construir (distorsionar) secretos.

Los enigmas, los rompecabezas, las adivinanzas, los misterios, están todos ellos asociados con el fenómeno del secreto. Los cuentos populares, leyendas y mitos abundan en historias de secretos.

La parábola más clara del secreto es probablemente la historia de Pandora, la primera mujer mortal. Zeus le dio una preciosa caja herméticamente cerrada que le prohibió abrir. Ésta fue incapaz de refrenar su deseo de descubrir el contenido secreto de la caja. Cuando lo hizo dejó salir todas las plagas y los males. La historia de Pandora nos enseña la fuerza increíble y el significado de los secretos en la vida humana. Éstos, una vez que se revelan, nunca se pueden recuperar. Hay secretos que desearíamos, después de conocidos, no haberlos sabido nunca.

La mayor parte de la información está sacada del libro:

Los secretos de la infancia. Intimidad, privacidad e identidad. Paidos Educador.

www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/23582844322570740087891/cuaderno21/volI/Doxa21_13.pdf

http://es.wikipedia.org/wiki/Pandora

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Las formas del secreto ( II )

Autor: isabel
Fecha: 31 Jul 2007
Las acciones clandestinas, buscar un escondrijo, taparse los ojos, enmascarar una intención, ocultar una decepción, disimular una emoción, guardar un tesoro; todas estas expresiones, de una u otra manera describen el secreto. Siempre que hay por medio un secreto, parece que existe una referencia a algo escondido, a ocultar algo. Y pueden acarrear emociones, sentimientos, significados y valores muy diferentes.

Tener, guardar, descubrir o confesar un secreto no nos lleva a pensar que un secreto es simplemente cualquier “cosa” o una entidad. Más exactamente, el secreto constituye una experiencia de relación entre las personas. Podemos distinguir tres formas de vivir el secreto: el secreto existencial, el secreto comunicativo y el secreto personal.

Secreto existencial: me siento junto a la cama de mi hijo/a y charlamos. Son esos momentos en los que, con más o menos frecuencia, se establece una unión que es totalmente única. Es posible que no se sienta este grado de intensidad en la intimidad con ninguna otra persona. Soy consciente de mi complicidad con el/ella. Siento que los conozco.
Pero a veces una experiencia perturbadora puede destruir este sentimiento de conocer. De repente me recorre un estremecimiento de asombro, una extraña sensación de misterio me domina; cómo este ser humano al que conozco tan bien y del que me siento más cerca que de nadie, está sin embargo tan radicalmente separado de mí. ¿Cómo es posible que este niño, mi propio hijo, suponga para mí un secreto mayor que cualquier otra persona con la que me he encontrado?

Por supuesto, toda persona es, en este sentido, un secreto para nosotros. Jamás dos personas pueden estar completamente abiertas la una a la otra. Forma parte de las relaciones humanas el que al otro se le perciba, en último extremo, como un misterio, como un secreto existencial que nunca se puede revelar o desvelar totalmente.

Secreto comunicativo: este secreto es característico no sólo de nuestra experiencia de los niños. Muchos adultos, también, en virtud de algunos rasgos, son incapaces de comunicar todos sus pensamientos o sentimientos, incluso aunque deseen hacerlo. Tanto si nos gusta como si no, hay un límite en lo que somos capaces de compartir con los demás. La persona que conversa con nosotros y nos expresa ciertas ideas, es posible que no intente tener secretos. Y aún así sentimos que hay límites “naturales” para la comprensión interpersonal, y estos límites se pueden sentir en cierto modo como si se guardaran secretos. Si no comprendo a alguien, puedo sentir que esa persona es un secreto para mí, un secreto que me gustaría desvelar pero que en cierto modo permanece cerrado a mis poderes de interpretación.

Secreto personal: Existe el hecho de que a veces decidimos no compartir ciertos pensamientos con los demás. Es el caso normal de guardar secretos personales y tienen consecuencias para las relaciones personales. Éstas tienden a ser menos abierta, menos íntima, menos espontánea. Pensar en un secreto es pensar en personas a las que estamos ocultando algo. Éstos se ocultan a personas que nos importan: padres, hermano, hermana, amigo etc… La imposibilidad de guardar un secreto puede tener que ver con la ansiedad de separación de esos seres queridos. Para un niño pequeño, ocultar un secreto a su padre puede suponer: por una parte, ser consciente de lo estrechamente que está ligado a esa persona y por otra parte flexibiliza y relaja la relación. Por ejemplo una niña siente las normas paternales como irracionales y fuertemente opresivas. Su escondite de los tebeos constituye, un gesto de desafío y de independencia. Al construir este mundo secreto, la niña hace varias cosas: está cuestionando la validez de las órdenes “absolutas” de su padre, aflojando así una relación fuertemente sentida hacia él, confirma un sentimiento de identidad personal y parece estar poniendo a prueba las consecuencias de violar la prohibición paterna; por supuesto que de niño una nunca sabe si, después de todo, puede haber o no un daño inesperado por hacer lo prohibido.

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¿Eres capaz de guardar un secreto? ( I )

Autor: isabel
Fecha: 27 Jul 2007
Hay secretos agradables, secretos profundos, secretos íntimos, secretos sociales; pero hay también secretos terribles, vergonzosos, tremendos, espantosos, repugnantes.
Percibimos deseos secretos, placeres secretos, temores secretos, obsesiones secretas.
Pero lo que estos secretos oscuros y patológicos tienen en común con aquellos que son agradables o más benignos, es que los secretos del pasado pueden tener sus efectos en el presente. Las buenas obras y las malas de una generación viven frecuentemente en generaciones sucesivas. Es más, una actitud con tendencia al secretismo o a la interioridad por parte de los padres no es raro que pase a sus hijos como un rasgo de carácter.

La pregunta clásica, ¿somos capaces de guardar un secreto?, tiene muchas posibilidades: nos hace conscientes del hecho evidente de que muchas personas lo pasan muy mal guardando secretos; nos invita a convertirnos en confidentes, en amigos de confianza. Compartir con alguien un secreto puede implicar muchas consecuencias sutiles para la relación que tenemos con esa persona.

Pero, qué pasaría si a la pregunta contestamos: no, lo siento, lo paso fatal si tengo que guardar secretos. ¿Qué significa, estamos admitiendo que no hemos crecido lo suficiente para ser capaces de guardar un secreto?. Quizás creemos que podemos vernos moralmente comprometidos. ¿Es bueno para nosotros conocer los secretos de otras personas? ¿Qué supone para nuestra vida interior o nuestra conciencia?

El sociólogo alemán Georg Simmel considera que ciertamente el guardar secretos, “con un significado positivo o negativo”, es uno de los logros más importantes de los seres humanos. El secreto produce un ensanchamiento de la propia vida, ofrece la realidad de una experiencia de la vida humana mucho más compleja. Una vez que las personas son capaces de guardar secretos, comienzan a vivir en dos mundos. Y este segundo mundo influye profundamente sobre la realidad primaria, dicha influencia tiene un peso moral en las relaciones íntimas y de amistad.

Sisela Bok recalca la naturaleza intencional del ocultamiento del secreto y el significado moral en la vida política y social: “No poder tener secretos significa perder el control acerca de cómo los demás nos miran”.
Se guardan secretos por determinados motivos. Los modernos medios de comunicación y los valores democráticos han creado un espacio público cada vez más abierto y revelador. Algunos de los poderes: empresariales, médicos, financieros, militares y religiosos siguen la pista de todo lo que hacemos y dejamos de hacer en nuestra vida personal y pública. La posibilidad de que algún otro tenga acceso a nuestros secretos nos coloca en situación de inferioridad en nuestras relaciones personales.
Además de crear realidades ocultas, además de las dimensiones morales; el secreto juega un papel en la función educativa o pedagógica del crecimiento personal de los niños y adultos. Cuando el niño aprende que los pensamientos y las ideas se pueden guardar dentro y no son accesibles a los demás, entonces se da cuenta de que hay un cierto tipo de demarcación entre su mundo: lo que es “interior” y lo que es “externo”. En la literatura de la psicoterapia es lo que se llama “formación de los límites del yo”.

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Animación Sociocultural para la mujer.

Autor: Virtudes
Fecha: 8 Jul 2007
Hola a todas. Éste artículo no está perdido de contexto, porque también interviene la belleza femenina en él. En éste caso me refiero a la belleza y la estética de la mujer interiormente. AUTOESTIMA sería la mejor palabra para definir la importancia que tiene autovalorarse y sobre todo en la mujer. Las mujeres no solo somos apariencia física, y a la hora de definirnos bellas, hay que tener en cuenta nuestros sentimientos, habilidades, formación, experiencia, inteligencia, y todas aquellas cualidades que independientemente de nuestra apariencia; feas, guapas, altas, bajitas, rellenitas, con pecas, con michelines, etc…siempre forman parte de nosotras mismas. Pues la Animación Sociocultural profesión de la cual me siento muy orgullosa y entusiasta, tiene como uno de sus miles de objetivos, procurar y facilitar los medios necesarios para que las mujeres mejoren su calidad de vida. Mejorar la calidad de vida es dar acceso a la mujer para que exprese de la manera que crea mas acorde a ella sus habilidades y creatividad a todos los demás. Consiguiendo éste objetivo, la mujer se siente una persona capaz de transmitir toda su formación y experiencia mejorando su autoestima notablemente. Los medios por los cuales puede hacerlo; pintura, taller de escritura creativa, teatro, actividades divulgativas, programas de ocio, etc…La Animación Sociocultural debe proporcionar los medios necesarios para que las mujeres luego puedan por su cuenta, aplicar aquello que se les enseño en un taller determinado. La estética tambien forma parte de ello, pues no basta con hacerse un maquillaje creativo, ¿porque no aprender a hacerlo?. Me gustaría que tanto en éste artículo como en los anterior me expresarais vuestra opinion ó si deseasis mayor información. Tengo el placer de informaros de mi comienzo como profesional de la Animación por mi cuenta. Necesito vuestra colaboración para poder dedicarme entre otros al colectivo femenino como se merece. Y si alguna de vosotras teneis profesión afín a la mía, vivís en Alicante, teneis dificultades laborales para ejercer por cuenta ajena, me lo digais. Un saludo a todas y os espero.

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El cine y el psicoanálisis. ( y I I I )

Autor: isabel
Fecha: 13 Jun 2007
· “Rebeca”. Aquí se pone de manifiesto el odio que la señora Danvers siente por la segunda mujer de Winter porque ella adoraba a Rebeca, vivía a través de Rebeca, por eso nadie debe ocupar su lugar.

· “Vértigo”. Un inspector de policía se ve obligado a retirarse a causa de sus ataques de vértigo o acrofobia. Este miedo a las alturas se le presentó al perseguir un delincuente y quedarse colgado de un tejado expuesto al vacío.

Del director Joseph L. Mankewicz vamos a señalar dos excelentes películas:

· “De repente, el último verano”. La relación de una madre (Katharina Hepburn)
con su hijo Sebastian es una relación muy especial. Este hijo maravilloso, “este falo”, la hace aparecer como una reina en todo su esplendor y le es necesario para mantener intacto su narcisismo.

· “Eva al desnudo”. La ambición, astucia y rivalidad de Eva es desmedida. Eva ve en Margo no a una maestra de la que quiere aprender sino una rival a la que eliminar para ocupar su lugar.

De la trilogía realizada por el director Krysztof Kieslowski de los colores de la bandera oficial de Francia, “Azul, Blanco y Rojo”:

· “Azul”, la libertad, nos muestra el sentimiento de la pérdida de los seres queridos y cómo se enfrenta la protagonista (Juliette Binoche) a ella saliendo del intento de suicidio y de la depresión.

Sin abandonar Francia, el director André Téchiné nos habla de la culpa en:

· “Alice y Martín”. En Martín la culpabilidad inconsciente no se presenta como tal, conectada a la causa que la produce. En su lugar aparecen síntomas físicos a los que los médicos no encuentran ninguna explicación.

Y para terminar con el tema del amor, una sobre los amores ocultos y otra sobre la pasión amorosa:

· “Los puentes de Madison”. Director y protagonista: Clint Eastwood.
¿Por qué una mirada , una voz, un gesto le resulta erótico a Francesca (Meryl Streep)?. No lo sabe. En Robert, todo le resulta erótico, tal vez porque encarna mejor que ningún otro al hombre con el que soñó.

· “El piano”. Jane Campion, directora y guionista, nos muestra a su protagonista como una mujer que parece ser tuviera bastante con su hija y su piano. Éste le proporciona un lenguaje privado consigo misma y con sus fantasias, constituyendo un disfrute autoerótico, dirigido a si misma, hasta que Baines la oye tocar.

Esto es sólo una muestra de este arte tomada de internet y del libro: “ El cine en el diván” de Teodora Liébana, psicóloga y psicoanalista.

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El cine y el psicoanálisis. ( I I )

Autor: isabel
Fecha: 12 Jun 2007
Los rituales que empleamos cuando nos vamos a dormir tienen una relación especial con los que anteceden para ver una película. En ambos casos nos estamos preparando para la proyección de nuestros deseos, nuestras frustraciones y nuestros miedos.

Sentados en nuestra butaca, en una sala oscura, donde la luz proviene de un solo punto, nos transportamos hacia otra dimensión, como en un diván colectivo dándonos una catarsis de peligro, ternura, sexo, melancolía o violencia.

El placer de contemplar o de mirar está descrito por el psicoanálisis como una de las pulsiones que más satisfacciones nos proporciona. En nuestro asiento, hacemos asociaciones, sin interrupciones, viendo sólo aquello que queremos ver y de una manera única como nadie más lo observará.

Los directores de cine recogieron este interés por el psicoanálisis y llevaron a la pantalla obras donde se reflejan estas influencias. Y Jacques Lacan, psicoanalista, utilizó estas obras para ejemplificar cuestiones clínicas en la enseñanza de sus alumnos.

Entre los directores más prolíficos en cuanto a producción está Alfred Hitchcock. En su infancia encontramos parte de sus obsesiones que luego llevaría al cine. Es entonces, según confesión propia, cuando conoce por primera vez el verdadero miedo: “Tenía seis años e hice algo por lo que mi padre consideró que debía ser castigado, no recuerdo qué, tal vez robé un tomate. Bien, mi padre me envió a la comisaría de policía de la esquina con una nota. El policía me encerró en una celda mientras no dejaba de repetirme: esto es lo que se le hace a los niños malos”

El robo aparece en “Marnie, la ladrona” aunque el problema principal de Marnie (Tippi Hedren) es: la neurosis fóbica por un trauma sufrido en su infancia, donde se ve apartada de su madre por un hombre extraño para ella.

Otros temas como el odio, el miedo, la angustia… aparecen en otras películas que se exponen más adelante. Pero ahora, cabe decir lo que su esposa opinaba de este hombre bajito y gordo que se colaba siempre en medio de la trama, porque Alfred, como diría su mujer Alma, era un hombre de peculiar humor: “Nunca dejaba de gastar bromas a todo el mundo, a veces incluso me daba miedo”.

Algo bien distinto sería el martirio al que sometía a sus actores. Su obsesión por Tippi Hedren llegó a ser tal, que contrata detectives para que le informen de todo lo que hace. La actriz recuerda: “Comenzó a decirme lo que debía vestir en mi tiempo libre, lo que tenía que comer, y los amigos que debería tener. Se ponía furioso si no le pedía permiso para visitar a algún amigo por la noche o en un fin de semana”. Llegó incluso a regalarle a su hija (Melanie Griffith) una muñeca idéntica a su madre, encerrada en un ataud.

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