Publicado el Viernes, 21 de Noviembre del 2008 por
Montse
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (R.A.E.) dice que “equÃvoco/a” es “Que puede entenderse o interpretarse en varios sentidos, o dar ocasión a juicios diversos“. En el mundo de la imagen pública se deben controlar, en la medida de lo posible, todos los parámetros de la imagen que se proyecta que puedan llevar a malas interpretaciones.
La incorporación masiva de la mujer al mundo laboral ha ido en aumento desde la I Guerra Mundial. Echando la vista atrás, no debemos ser conformistas con la situación actual  pero sà podemos congratularnos de los logros conseguidos aunque, como comentaba en La imagen personal en la venta (I), la imagen de la mujer se juzga con mayor severidad por lo que debemos cuidar la imagen profesional que transmitimos. Un pequeño desliz puede dar al traste con un brillante trabajo. Sirva de ejemplo la fotografÃa de la Canciller alemana Angela Merkel, tomada hace unos meses cuando asistÃa a la ópera.

A cualquier acto público al que acuda mientras dura su mandato, lo hace en representación de su cargo como Canciller y no como la Sra. Merkel por lo que debe ser coherente con el mensaje que está transmitiendo a través de su imagen. Durante un tiempo, los periódicos se ocuparon más de su excesivo escote que de su gestión como responsable del gobierno de su paÃs. Una imagen equÃvoca.
La pasada semana se produjo una reunión en La Moncloa entre el Presidente del Gobierno español, Jose Luis RodrÃguez Zapatero, y los presidentes de las principales entidades financieras del paÃs para explicar la postura española en la reunión del G-20 que tuvo lugar el 15 de noviembre en Washington. Entre los asistentes a La Moncloa estaba el presidente del Banco Santander. El periódico El PaÃs publicó la fotografÃa que aparece en este artÃculo. En ella se puede observar al Sr. BotÃn recostado sobre el sofá mostrando los tirantes (con el color corporativo, eso sÃ) y en una actitud que puede interpretarse de “dueño del patio” ¿Hacemos caso de lo que muestra su lenguaje no verbal? Una imagen equÃvoca.

Añadiendo unas notas sobre estilo y elegancia comentaré que, cuando un hombre lleva traje, el puño de la camisa debe asomar por debajo de la chaqueta un centÃmetro o dos como máximo y no debe sobrepasar la muñeca invadiendo el puño parte de la mano. Los calcetines serán lo suficientemente largos como para no enseñar la pierna cuando esta se cruza sobre la otra. Los pequeños detalles ayudan a la imagen global.
Montse Calvo. Asesora de imagen profesional.
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Publicado el Martes, 11 de Noviembre del 2008 por
Montse
Como decÃa en artÃculos anteriores, es importante conocer las normas básicas del saludo para no cometer fallos que puedan crear barreras en la relación, fundamentalmente con personas que se acaban de conocer.
Algunos profesionales y sus cónyuges, asisten a eventos oficiales y se sienten inseguros en un terreno que no es el habitual. La primera prueba del saber estar es el saludo. Aquà también se debe tener en cuenta quién marca la forma de saludo, es decir, la precedencia. La precedencia es como la categorÃa o rango que tiene cada persona y el lugar que le corresponde dependiendo del evento. Por ejemplo, en un evento organizado por la Comunidad de Madrid, si asiste su Presidenta será la anfitriona y la de mayor precedencia, por lo tanto, ella marca la forma de saludo a quien se acerca. Estas precedencias oficiales están establecidas en un Decreto y está encabezado por la Familia Real.
Existen unas normas de saludo para cumplimentar a la Familia Real, que no son de obligado cumplimiento pero que tienen su particularidad ¿Cómo saluda un hombre al Rey o al PrÃncipe de Asturias? El cuerpo se mantiene recto, se juntan los pies (no se golpean los talones como hacen los militares) y se tiende la mano para estrecharla a la vez que se inclina la cabeza (sólo la cabeza y no el tronco). Se acompaña de un saludo verbal: “Majestad” en el caso del Rey y “Alteza” en el del PrÃncipe. A los cónyuges de las Infantas, tan sólo se les estrecha la mano (tanto si les saluda un hombre como una mujer) y el tratamiento serÃa de “Señor”.
Si un hombre saluda a la Reina, la Princesa de Asturias o a las Infantas, debe inclinar ligeramente el tronco y tomar su mano por los dedos, acercándola hacia los labios pero sin llegar a besarla. Esto es lo que se conoce como “Besamanos“. El tratamiento verbal es el mismo que en el caso anterior.

Las mujeres saludamos a las Altas Personalidades mencionadas con una genuflexión: se toma la mano derecha por los dedos a la vez que la pierna izquierda se dobla y la derecha se lleva hacia atrás sin llegar a apoya la rodilla en el suelo. La mirada se dirige hacia el rostro contrario, no se mira hacia abajo. Este gesto es complicado de realizar, especialmente si la Familia Real forma una lÃnea de saludo y uno va caminando en fila, por lo que se debe practicar para no perder el equilibrio o tener que agarrarse de la mano que nos tienden.
El besamanos, costumbre española, estuvo de plena actualidad hasta mediados del pasado siglo y era saludo habitual de los caballeros a las damas. TenÃa también sus particularidades: sólo se podÃa saludar asà a mujeres casadas porque con las solteras era un gesto descarado de proposición amorosa. Tampoco se podÃa saludar de esa forma al aire libre ni a una mujer enguantada. Puede ser una opción de saludo apropiado de un hombre a una embajadora o la esposa de un embajador, a una mujer con tÃtulo nobiliario y, en general, a cualquiera con la que se pretenda ser cortés y protocolario.
Las mujeres cumplimos estrechando la mano a todos en los actos oficiales, con las excepciones que he comentado para la Familia Real, que será una opción voluntaria.
Con este post acabo el ciclo dedicado al saludo.
Montse Calvo. Asesora de imagen profesional.
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Publicado el Jueves, 30 de Octubre del 2008 por
Montse
Como continuación a El saludo (I), comentaré los pormenores del saludo en el ámbito profesional.
En él se tiene en cuenta la jerarquÃa empresarial (marca la forma de saludo el de mayor rango) y, entre iguales, conviene dejar la iniciativa al cliente con el fin de que se sienta cómodo y no establezca barreras en el proceso de venta o negociación. Los besos en las mejillas están restringidos a clientes con los que se tiene buena relación y siempre que ellos hayan dado pie a ese saludo. Un exceso de confianza puede intimidar o enojar.
Aunque el estrechar las manos sea propio también del entorno social, es el saludo por excelencia en el trabajo, aceptado incluso en los paÃses asiáticos en los que, como he comentado en otras ocasiones, el contacto fÃsico público se evita. El hacerlo de forma correcta transmite seguridad en uno mismo, aspecto bien valorado en las transacciones comerciales. Aquélla persona que deja la mano floja al estrecharla como si le fueran a realizar un besamanos o aprieta tan sólo los dedos de su interlocutor, denota falta de ánimo e inseguridad, genera desconfianza. Por el contrario, el que agarra con fuerza excesiva la mano del cliente incluso adelantando el tórax con gesto invasivo, transmite intenciones de dominación sobre el otro, intimidación y superioridad.
Entonces ¿Cuál es la forma correcta de hacerlo? La mano debe abarcar completamente la del interlocutor y apretarla ligeramente con una presión media. El dedo Ãndice se mantiene un poco más abierto que el resto para llegar a tocar el hueso de la muñeca de la otra persona (esto puede variar en función del tamaño de las manos). Un dato importante a tener en cuenta es evitar las manos excesivamente frÃas o sudorosas. A mis clientes les aconsejo que, si tienen propensión a la sudoración excesiva por nervios o hiperhidrosis, lleven un pañuelo en el bolsillo con el fin de meter la mano y secarla disimuladamente justo antes de tenderla.

El guante de la mano derecha debe quitarse antes del saludo aún cuando éste se produce en la calle. Tradicionalmente, a la mujer se le permitÃa saludar enguantada pero en el entorno profesional también los pequeños detalles contribuyen a la igualdad de géneros.
Si se quiere transmitir cercanÃa, es mejor no estrechar la mano con una mesa de por medio ya que con ello, según el lenguaje no verbal, se marcan distancias aunque no se realice de forma premeditada o sà (p. ej. en una entrevista de trabajo). Caso aparte son las entregas de premios o titulaciones.
Además de estos saludos formales, entre conocidos (compañeros de trabajo, vecinos, etc.) o personas que no se conocen, también deben contemplarse unas normas básicas de cortesÃa por lo que no debe obviarse el saludo sin contacto fÃsico, como una sonrisa, un simple “hola” o “buenos dÃas”: al cruzarse por los pasillos de la oficina o en la máquina del café, al entrar en el ascensor o al conductor del autobús, por poner algunos ejemplos. A veces por timidez o desconocimiento de estas normas básicas, se cae en la groserÃa.
Continuaré hablando del saludo.
Montse Calvo. Asesora de imagen profesional
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La imagen personal en la venta (I)
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Publicado el Lunes, 20 de Octubre del 2008 por
Montse
Tanto en el ámbito profesional como en el social y el oficial, existen unos códigos de conducta que deben observarse para transmitir que se domina el saber estar en cualquiera de esas circunstancias. Hoy me centraré en el saludo social y en los próximos post en el profesional y oficial.

Este ceremonial comienza con una aproximación fÃsica entre las personas que se van a saludar. El primer punto importante a tener en cuenta es el espacio personal, el cual hay que respetar y varÃa según las circunstancias (Proxemia). Por ejemplo, cuando vamos en un autobús vacÃo y se sienta una persona a nuestro lado, invade nuestro espacio personal y nos sentimos agredidos en nuestra intimidad, nos pone a la defensiva ¿Qué pretende sentándose a mi lado cuando está todo el autobús vacÃo? En cambio si viajamos en hora punta, con el autobús repleto de personas, permitimos que los demás se nos acerquen mucho e incluso que nos rocen. En este caso nuestro espacio Ãntimo se ha reducido considerablemente. Hay que estar atentos a esta circunstancia y no invadir los espacios personales. También influirá el entorno cultural (los asiáticos mantienen mayores distancias fÃsicas en público) y la personalidad (timidez, seguridad en sà mismo, etc.).
En el ámbito social, la forma de saludo entre desconocidos se rige por estas premisas: entre hombre y mujer, será ésta última la que decida cómo saludar (dos besos en la mejilla o estrechando la mano) y entre personas del msmo género, la pauta la marcará el de mayor edad.
Si el hombre está sentado, se levantará para saludar a la mujer y lo mismo ocurrirá cuando se saluda a una persona mayor. Si el que está sentado es el de mayor edad, podrá permanecer en esa posición.
Hasta bien entrado el siglo XX, el hombre siempre llevaba la cabeza cubierta por la calle con un sombrero o gorro. Era correcto quitárselo al saludar (no asà en el caso de la mujer). Esta costumbre ha caÃdo en desuso tanto como, lamentablemente, la de llevar sombrero que imprimÃa elegancia a la imagen.
También ha dejado de utilizarse el besamanos en el ámbito social, saludo éste muy usual a principios del pasado siglo.
¿Cómo han de ser los besos entre desconocidos para no producir rechazo? Se evitarán sonoros o que los labios se posen como ventosas en las mejillas y, por supuesto, deberán ser secos.
En cuanto a la actitud, decÃa el escritor francés Jean de la Bruyère que la cortesÃa hace que seamos por fuera como deberÃamos ser por dentro. La sonrisa sincera, gestos amables y no invasivos, redondearán el saludo correcto.
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Cóctel de etiqueta en un evento profesional
La imagen personal en la venta
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Publicado el Jueves, 9 de Octubre del 2008 por
Montse
Hace unos dÃas fui invitada al acto de celebración del 15º aniversario de la Asociación de Directores de Comunicación (DIRCOM) y en la invitación se indicaban unas notas de protocolo referentes al vestuario (caballeros: traje oscuro - señoras: vestido de cóctel). Me sorprendió comprobar que pocas mujeres se ajustaban a lo indicado ¿Qué ocurrió entonces? Se me ocurre que algunas (y algunos) no se leyeron esa parte de la invitación o bien carecÃan de conocimientos al respecto de las notas de protocolo, o al acudir a continuación de la jornada laboral no creyeron importante ese punto o quizá no dispusieran de un vestido de cóctel en su armario.
Las notas de protocolo son unas indicaciones referidas al evento y se colocan en la parte inferior de la invitación. La más conocida es la de “Se ruega confirmación (S.R.C)”. Estas notas sobre el vestuario no son orientativas si no obligatorias pues con ello el anfitrión (el que invita) marca el carácter más o menos formal del evento. Afortunadamente, en esta ocasión, en el control de acceso no fueron muy estrictos con el vestuario porque en edificios como el Casino de Madrid de la calle Alcalá, lugar muy habitual de eventos empresariales, no se permite la entrada al que no va adecuadamente vestido para la ocasión (p. ej. los caballeros no pueden entrar sin chaqueta americana).
En los eventos, al ágape ligero que tiene lugar al mediodÃa se denomina vino español o aperitivo y lo habitual es asistir con vestuario de trabajo. Por la tarde-noche se denominan cóctel y, aunque en los de carácter empresarial no es frecuente la exigencia de etiqueta, es mejor conocer las normas para estar a la altura en caso de ser invitadas a uno de ellos ¿Que se considera vestido de cóctel? Aunque hay una gran variedad de modelos, el largo de la prenda debe estar alrededor de la rodilla. Es más elegante el vestido pero sirve igualmente una falda y una camisa o top pero nunca el traje de chaqueta del trabajo.

Si no se dispone de un vestido para la ocasión o supone un engorro llevarlo al trabajo, una solución válida es una falda (puede ser la del traje pero prescindiendo de la chaqueta) combinada con una camisa con algo de brillo (seda o raso) que está perfectamente admitido en el atuendo diario de profesionales tipo consultoras, abogadas, publicistas, etc. A esto le añadimos, antes de salir de la oficina, un collar de perlas (se permiten combinaciones de colores, varias vueltas, nudos, etc.) y un chal con estilo. Un pequeño bolso (con cadena fina o cartera de mano) completará la imagen. Estos detalles abultan poco en una bolsa para llevarlo al trabajo hasta el momento de acudir al evento.
El cabello sucio o mal acondicionado puede arruinar un vestuario cuidado por lo que, si no está en perfectas condiciones, es mejor recogerlo en una coleta o moño y darle un efecto mojado con alguno de los productos que ofrece el mercado, que también ocultará un cabello con raÃces del tinte. El toque de color con el maquillaje es imprescindible.
En el caso de los caballeros, el traje oscuro significa eso mismo: traje de vestir en color azul marino, negro o gris marengo. Como detalles de formalidad y elegancia, no están de más los gemelos en la camisa, un pañuelo en el bolsillo superior de la chaqueta, etc. La creatividad se puede plasmar con un toque de originalidad en esos mismos complementos.
Es habitual en los congresos finalizar con una cena de etiqueta en la que se pedirá la asistencia con el vestuario adecuado (smoking, vestido de gala, etc.) pero de sus caracterÃsticas hablaré en otro post.
Montse Calvo. Asesora de imagen profesional.
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Publicado el Martes, 30 de Septiembre del 2008 por
Montse
DecÃa D. Quijote “No andes, Sancho, desceñido y flojo; que el vestido descompuesto da incidios de ánimo desmazalado“. Con ello Cervantes ilustra la transcendencia de tan cotidiano asunto.

 De forma intuitiva sabemos que la imagen personal influye en cualquier acto de comunicación interpersonal y si en este, además, nos jugamos una venta, pasa a tener mayor relevancia. Lo que ocurre es que nos fijamos de forma consciente en los detalles de la imagen cuando lo que observamos no nos cuadra con lo que esperamos. Probablemente no repararemos en el aspecto de un comercial de una entidad financiera si le vemos vestido de traje de chaqueta azul marino, corbata celeste y camisa blanca (aunque no le quede bien) pero sà nos percataremos de su imagen en caso de que lleve un piercing, barba de tres dÃas, la camisa desabrochada con el vello del pecho sobresaliendo, etc.
Para una entrevista comercial o cualquier acto que implique relación con un posible cliente, una se prepara los aspectos técnicos del producto o servicio, repasa mentalmente estrategias de negociación, argumentos comerciales, las palabras claves que debe dejar caer en la conversación, etc. pero las palabras (el lenguaje verbal) representan, según el antropólogo y profesor Albert Mehrabian (Dpto. de PsicologÃa de la UCLA, EE.UU.), tan sólo el 7% del mensaje. El otro 93%, en el proceso de comunicación, recae sobre el lenguaje no verbal (gestos y posturas), aspecto fÃsico (en el ámbito comercial se analiza con más detalle a la mujer que al hombre), actitudes (comportamiento) y paralingüÃstica (tono de voz, pausas, volumen, inflexiones,…). Y, habitualmente, es a lo que se le otorga menor importancia en la venta a la hora de preparar la venta.
El diccionario define la imagen personal como la apariencia exterior de una persona, es decir, todo aquello que transmite información sobre la persona a los demás. No cómo se es en realidad si no cómo los demás le perciben a uno. Y esa información se transmite aunque no queramos (no podemos no comunicar). Todos los aspectos mencionados anteriormente influyen en la imagen personal y, por ende, en la profesional. Por tanto, ceñir el concepto de imagen personal al especto fÃsico serÃa preocuparse tan sólo de una parte de la comunicación interpersonal.
Debemos ser conscientes de los mensajes que transmitimos con la imagen y, muy importante, hacer una reflexión sobre los valores que deseamos que lleguen a nuestros clientes: profesionalidad, seriedad, creatividad, vanguardismo, etc. para que el conjunto de códigos estén en la misma lÃnea y sean armónicos.
En próximos post iré profundizando en cada aspecto de la imagen personal en la venta.
Montse Calvo. Asesora de imagen
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