Decía D. Quijote “No andes, Sancho, desceñido y flojo; que el vestido descompuesto da incidios de ánimo desmazalado“. Con ello Cervantes ilustra la transcendencia de tan cotidiano asunto.
De forma intuitiva sabemos que la imagen personal influye en cualquier acto de comunicación interpersonal y si en este, además, nos jugamos una venta, pasa a tener mayor relevancia. Lo que ocurre es que nos fijamos de forma consciente en los detalles de la imagen cuando lo que observamos no nos cuadra con lo que esperamos. Probablemente no repararemos en el aspecto de un comercial de una entidad financiera si le vemos vestido de traje de chaqueta azul marino, corbata celeste y camisa blanca (aunque no le quede bien) pero sí nos percataremos de su imagen en caso de que lleve un piercing, barba de tres días, la camisa desabrochada con el vello del pecho sobresaliendo, etc.
Para una entrevista comercial o cualquier acto que implique relación con un posible cliente, una se prepara los aspectos técnicos del producto o servicio, repasa mentalmente estrategias de negociación, argumentos comerciales, las palabras claves que debe dejar caer en la conversación, etc. pero las palabras (el lenguaje verbal) representan, según el antropólogo y profesor Albert Mehrabian (Dpto. de Psicología de la UCLA, EE.UU.), tan sólo el 7% del mensaje. El otro 93%, en el proceso de comunicación, recae sobre el lenguaje no verbal (gestos y posturas), aspecto físico (en el ámbito comercial se analiza con más detalle a la mujer que al hombre), actitudes (comportamiento) y paralingüística (tono de voz, pausas, volumen, inflexiones,…). Y, habitualmente, es a lo que se le otorga menor importancia en la venta a la hora de preparar la venta.
El diccionario define la imagen personal como la apariencia exterior de una persona, es decir, todo aquello que transmite información sobre la persona a los demás. No cómo se es en realidad si no cómo los demás le perciben a uno. Y esa información se transmite aunque no queramos (no podemos no comunicar). Todos los aspectos mencionados anteriormente influyen en la imagen personal y, por ende, en la profesional. Por tanto, ceñir el concepto de imagen personal al especto físico sería preocuparse tan sólo de una parte de la comunicación interpersonal.
Debemos ser conscientes de los mensajes que transmitimos con la imagen y, muy importante, hacer una reflexión sobre los valores que deseamos que lleguen a nuestros clientes: profesionalidad, seriedad, creatividad, vanguardismo, etc. para que el conjunto de códigos estén en la misma línea y sean armónicos.
En próximos post iré profundizando en cada aspecto de la imagen personal en la venta.
Ambiciosa, fría, amante del lujo, Tamara de Lempicka, la máxima representante del art decó, fue el prototipo de mujer independiente en el período de entreguerras. Apasionada por la modernidad, por los rascacielos y los coches, se relacionó sexualmente tanto con hombres como con mujeres, era aficionada a la cocaína y organizaba orgías en las que los sirvientes iban desnudos. Sin embargo, nunca dejó de ser una hija del antiguo régimen, con una obsesiva aversión al comunismo, y sus transgresiones no eran más que una diversión de gran dama degenerada. Coqueta y mentirosa durante toda su vida, cambió su biografía con frecuencia, elaborando su propia leyenda.
Aunque no son seguros ni su fecha ni su lugar de nacimiento (unos dicen que en Varsovia en 1898 y otros que en Moscú en 1900), sí lo es que nació en una familia acaudalada del imperio ruso y que se llamaba, en realidad, María Gorska. En 1916 se casó en San Petersburgo con el abogado polaco Tadeusz Lempicki con el que llevaba una vida lujosa hasta que la Revolución rusa les obligó a huir a Copenhague y más tarde, en 1923, a París, donde nació su unica hija, Kizette.
En 1925, Tamara de Lempicka participó en la primera exposición art decó de París, donde se hizo un nombre como artista. En 1929 se divorció de Tadeusz y se conviertió en amante del barón Raoul Kuffner, un coleccionista de su obra, con el que se casó en 1933, tras la muerte de la esposa del barón. Tamara consiguió así lo que siempre había perseguido: aún es joven, tiene mucho dinero y un título nobiliario. Es su época de gloria. Se trata con las celebridades (Andre Gide, Greta Garbo, Gabrielle d’Anunzio, el baron de Rothschild….) y, convertida en la retratista de moda, vende sus cuadros por verdaderas fortunas.
Pero la guerra acabó con esa situación: Tamara y el barón Kuffner huyeron a América, donde Tamara intentó pintar siguiendo las pautas de la abstracción geometrica, pero sus cuadros son fríos, sin interés. Tras la muerte del barón, en 1962, pasó sus últimos años casi olvidada en Cuernavaca (México), en donde murió el 8 de marzo de 1980. Kizette, complaciendo el sueño de su madre, arrojó sus cenizas al volcán Popocatépetl desde un helicóptero.
Su obra se basa en retratos de mujeres etéreas, aunque férreas a la vez, y en desnudos de suave erotismo, con una carnalidad limpia y una atractiva utilización del color, que recuerda la exaltación del fauvismo. Sus influencias principales son el retrato manierista y el cubismo, aunque sin llegar al arte abstracto. De hecho, la pintura de Tamara de Lempicka está mucho más cerca del decadentismo que añoraba el perdido esplendor del mundo de la nobleza y de la burguesía que de la explosión de energías que muestran las vanguardias artísticas europeas en los años de triunfo de Tamara.
El próximo mes de octubre, Carmen Linares, una de las grandes voces actuales del flamenco y la canción tradicional española, presentará su nuevo disco,que fue grabado en directo en el Teatro Lope de Vega de Sevilla durante la representación de Raíces y alas, un espectáculo con textos de Juan Ramón Jiménez musicados por el guitarrista Juan Carlos Romero como homenaje al poeta en el 50 aniversario de su fallecimiento.
Carmen Linares es hoy día una de las artistas del cante con más proyección internacional. Domina un amplio repertorio de estilos y, gracias a su enorme versatilidad, ha participado en zarzuelas, obras teatrales y numerosos proyectos junto a músicos clásicos y del mundo del jazz. Fue una de las primeras artistas flamencas que actuó en el Lincoln Center invitada por la Orquesta Filarmónica de Nueva York. Entre sus trabajos, destaca la grabación de una antología del cante flamenco de mujer
Las pasarelas internacionales siguen deleitando: ya finalizado la semana de la moda en Londres y Cibeles Madrid Fashion Week, con resúmenes al instante de las tendencias que se verán en la próxima temporada, hoy es el turno de Milán.
En Argentina también se presentaron las propuestas en la Semana de la Moda, organizada en el Hotel Sheraton de Buenos Aires: una veintena de diseñadores mostraron sus colecciones y esta es la de la diseñadora Mariela Allaix:
Bajo el concepto “Folk argentino”, la marca propone una elegancia urbana basado en el campo argentino. Por la colección con toque campestre han pasado vestidos, ponchos, ruanas, mantas y chalinas. Las tendencias en la paleta de colores es similar a la que se ha visto en otros desfiles y en las pasarelas internacionales: blanco, verde, amarillo y diferentes matices del marrón.
Las pasadas fueron muy bien acompañadas por stilletos y sandalias con la firma de Lara Bernasconi, devenida en diseñadora y un tinte musical folklórico.
Las texturas rústicas que presentan los diseños de Mariela Allaix están basadas en el crochet, tejidos artesanales combinados con materiales como la lana, seda vegetal y algodón.
Diseños Argentinos de exportación: en Madrid y Milán se consiguen.
Las mujeres que escriben también son peligrosas, de Stefan Bollmann. Si “las mujeres que leen son peligrosas” (como aseguraba un primer libro de esta editorial), ¿qué decir de las mujeres que se han empeñado en ser escritoras en un mundo lleno de prejuicios que no las tomaba en serio?
Un libro con más razón de ser aún que el primero, que hace un recorrido por autoras de todas las épocas y que tiene una edición extra-cuidada (no por nada fue editado en Navidad, seguramente esperando el tirón de los regalos).
Lo peor: que el espacio dedicado a cada autora es sumamente corto y faltaría, sin duda, una bibliografía que enumerara sus obras más interesantes. Además de que, como suele ocurrir en este tipo de libros, no están todas las que son.
A pesar de que muy pocas se atreven a hablar de ello, la incontinencia urinaria de esfuerzo (definida como la pérdida involuntaria de orina que se produce al estornudar, reír, saltar o coger peso y que provoca un problema higiénico y social) es un problema que afecta a la gran mayoría de las mujeres. El suelo pélvico (la musculatura de la vagina) es muy débil, y él solo tiene que soportar el peso del aparato reproductor y la vejiga, además del sobrepeso de los embarazos. Hay otras causas (obesidad, estreñimiento) que contribuyen a distender esta musculatura y algunos hábitos cotidianos (retener la orina, vestir prendas muy ajustadas, cargar pesos, incluso practicar determinados deportes, en especial los de “saltos” o de “impacto”) en los que se ejerce una presión excesiva para la pelvis.
Aunque no duele ni es una enfermedad mortal, la incontinencia puede derivar en otros problemas, como enfermedades dermatológicas o infecciones urinarias y, sobre todo, tiene un gran efecto sobre la calidad de vida y la autoestima de quien la padece: el temor a mojarse, a oler mal o a sufrir el rechazo social conduce al aislamiento, a renunciar a actividades, a distanciar las relaciones sexuales, a vestirse con colores que oculten una potencial pérdida e incluso a adecuar los recorridos urbanos para tener un servicio siempre a mano. Sin embargo, solo una de cada cinco mujeres con incontinencia acude al médico.
En general, las mujeres asumen las pérdidas de orina como algo inevitable, que forma parte del envejecimiento o incluso como un precio que hay que pagar por haber tenido hijos. Sin embargo, es un problema que actualmente tiene solución. Existen distintos tipos de incontinencia y, aunque las más severas requieren medicación -que solo debe utilizarse bajo prescripción médica tras un diagnóstico completo de las causas que provocan las pérdidas de orina- e incluso cirugía, las más leves se curan en el 80% de los casos gracias a la rehabilitación.
Los ejercicios para la rehabilitación del suelo pélvico (Ejercicios de Kegel) consisten en contracciones voluntarias repetidas y periódicas de la musculatura perineal que hacen aumentar su fuerza de contracción, lo que mejora la continencia. Para que estos ejercicios sean efectivos es esencial hacerlos correctamente; el proceso de aprendizaje puede durar entre 6 y 12 semanas y se deben realizar de por vida, de forma continuada, ya que si se abandonan la musculatura vuelve a perder tonicidad en apenas un par de meses.
Lo primero es identificar músculos del suelo pélvico; la manera más sencilla de hacerlo es sentarse en el WC con las piernas confortablemente abiertas y, sin moverlas, intentar detener la orina y volverla a dejar fluir. Otra forma de identificación consiste en insertar un dedo limpio en la vagina e intentar apretarlo. En ambos casos, debería percibirse algún movimiento muscular en el perineo. Si no es así, existen técnicas como la electroestimulación o el biofeedback que ayudan a hacer conscientes esos movimientos.
Una vez identificada la musculatura pélvica, se puede proceder a realizar los ejercicios de Kegel. Los más basicos son:
1. El lento. Consiste en apretar los músculos como si se quisiera retener la orina, tirándolos hacia arriba. Contráerlos y mantenerlos así mientras se cuenta hasta 5 respirando suavemente. Luego, relájarlos durante 5 segundos más, y repitir la serie 10 veces. Hay que intentar aumentar progresivamente el tiempo de contracción y relajación. Se empieza por 5 segundos hasta llegar a los 20. Cuanto más tiempo se aguante la contracción de los músculos, más fuertes se harán.
2. El rápido. Apretar y relajar los músculos tan rápidamente como se pueda hasta cansarse o que transcurran unos 2 ó 3 minutos (lo que suceda primero). Se empieza con 10 repeticiones cuatro veces al día hasta alcanzar las 50 repeticiones diarias.
Si tras realizar los ejercicios se nota fatiga, dolor en la espalda o músculos abdominales, o irritabilidad nerviosa, es un signo de que se está apretando con los abdominales, la espalda, los muslos o los glúteos. Hay que intentar relajarse y contraer solamente los músculos del suelo pélvico.
Lo ideal sería practicar alrededor de 15 minutos cuatro veces al día, sobre todo cuando se acaba de dar a luz, ya que es muy importante que los músculos perineales estén recuperados antes de realizar ningún otro ejercicio. Lo bueno es que se pueden realizar en cualquier momento o lugar, ya que pasaran desapercibidos para los demás, aunque lo mejor es asociarlos a una acción cotidiana concreta (como lavarse los dientes, el trayecto del autobús, etc) para no olvidarse de realizarlos.
Otra solución para el fortalecimiento del suelo pélvico es el uso de un cono vaginal (pesario), un dispositivo que se introduce en la vagina y se aguanta en esa localización mediante la contracción de la musculatura pelviana durante unos 30 minutos dos veces al día. Una variante del pesario son las famosas bolas chinas que, aunque en origen fueron diseñadas para aumentar la lubricación vaginal, también son muy eficaces para combatir la incontinencia.
Se trata de dos bolas huecas unidas por un cordoncito, cada una de ellas con una bola metálica en el interior, que se colocan en la vagina de la misma forma que un tampón. Una vez introducidas, hay que caminar con ellas puestas, ya el movimiento produce una vibración en la bola interna metálica que hace que las paredes vaginales vayan poco a poco fortaleciéndose. Con 20-30 minutos diarios es suficiente, aunque si un día se llevan puestas más de 30 minutos tampoco pasa nada. De esta forma, se puede hacer “ejercicio pélvico” mientras se realizan las tareas domésticas e incluso mientras se hace la compra.
En cualquier caso, si se tiene este problema lo mejor es comentarlo con el médico; es el profesional más adecuado para identificar el tipo de incontinencia que se padece, para ayudar a la mujer a reconocer los músculos pélvicos o incluso para recomendar rehabilitación dirigida por un profesional cualificado, un tratamiento que actualmente está cubierto por la Seguridad Social española.
Berthe Morisot (Bourges, 1841-París, 1895) fue una de las fundadoras del grupo independiente Sociedad Anónima (cooperativa) de Artistas -pintores, escultores, grabadores- que dió lugar al Movimiento Impresionista; y la única (junto con Camille Pissarro) que tuvo cuadros en todas las exposiciones impresionistas originales. Sin embargo, al igual que Mary Cassatt, Eva Gonzalès o Marie Bracquemont, Morisot fue relegada a la categoría de “artistas femeninas” y, tras su prematura muerte a los 54 años, su celebridad se vio un tanto oscurecida -pese a que en vida tuvo unas críticas excelentes y una cotización notable, con frecuencia superiores a las de sus colegas- e incluso hoy algunos autores, aún reconociendo la relevancia de su obra dedican más líneas a su círculo personal que al análisis pictórico de su obra.
Nacida en una familia burguesa, fue alumna de Camille Corot, importante paisajista de la Escuela de Barbizon, que tuvo mucha importancia en su formación estilística y la introdujo en los círculos artísticos. En 1868 conoció a Eduard Manet, uno de los pintores más contestatarios y escandalosos del momento, con que el que estableció una gran amistad; posó para alguno de sus cuadros y aprendió mucho de él, pero nunca lo consideró oficialmente su maestro. Más tarde, se casó con su hermano menor, Eugène Manet, lo que estrechó los lazos entre ellos.
A traves de Manet conoció al grupo de pintores (Degas, Renoir, Sisley…) que más tarde serían los impresionistas pero, paradójicamente, fue Morisot la que lo convenció de pintar al aire libre y lo atrajo al grupo, aunque Manet nunca se consideró impresionista ni estuvo de acuerdo en exhibir junto a ellos. Morisot, en cambio, expuso ya en la célebre muestra que tuvo lugar en el estudio de Félix Tournachon “Nadar” en el Boulevard des Capucines en 1874 y recibió las más feroces críticas, entre ellas la del periodista Louis Leroy, quien se ensañó con ella.
Tal como mandaba la doctrina impresionista, Morisot pintaba la inmediatez, lo que veíaen su vida normal. Como mujer de la alta burguesía, a la que el mundo masculino estaba vetado, estaba habituada a escenas domésticas, deportes campestres y a un amplio círculo de mujeres y niños. Así, sus cuadros tienen una temática familiar y cotidiana: retratos de mujeres con niños, paisajes, escenas de interior… Su técnica, basada en grandes pinceladas aplicadas libremente en todas direcciones, dio a sus obras unas calidades transparentes, iridiscentes, tornasoladas. Pintaba al aire libre, donde creaba pequeños cuadros y esbozos para grandes obras que terminaba en el estudio.
Su marido, Eugène Manet, murió en 1892, de modo que Berthe educó sola a su hijaJulie, con quien siempre mantuvo lazos muy fuertes. Édouard Manet y Edma, la hermana de Berthe Morisot, también habían muerto, de manera que, cuando falleció, confió a su hija a sus amigos, Edgar Degas y Stéphane Mallarmé. En la actualidad, sus pinturas pueden alcanzar cifras de más de 4 millones de dólares.
Tras el éxito arrollador de “Desde mi cielo” (libro que Peter Jackson está ya adaptando al cine), uno esperaría que Sebold siguiera sus propios pasos, en un cómodo dejà vû que contentara a sus muchos seguidores. Sin embargo, aquel libro –pese a su desarmante optimismo- ya dejaba claro que la autora no es amiga de caminos trillados.Su segunda novela podría decirse que es el reverso tenebroso de la primera. Poco espacio queda para la luz o la tranquilidad en esta vivisección a pecho abierto de las relaciones familiares. Helen, la anti-heroína de “Casi la luna”, es tan verdugo como víctima en esta historia. Ella misma lo declara en la frase que abre el libro: “A fin de cuentas, matar a mi madre resultó sencillo”. Imposible abandonar la lectura.
Se acaba el verano y es hora de sustituir las chanclas y sandalias por botas y zapatos fuertes para afrontar el inicio de las lluvias y del frío.
Durante el año rotamos nuestra forma de vestir y de calzar, no siempre siendo la adecuada para nuestra salud. ¿Acaso el exceso de uso de todos los tipos de zapatos que nos entran por los ojos en las zapaterías son sanos para nuestro cuerpo?
Las chanclas
Uno de los calzados mas fáciles y cómodos del verano ¿ a que sí ? Pues este tipo de zapatos, a la larga pueden acarrear problemas en los dedos de los pies al ser éstos los que al andar sujetan la planta para que no se descalce. Esto provoca un exceso de fuerza en ellos y a la larga podrían ocasionar deformidades. También son malas para los talones y tobillos puesto que no están sujetos a ninguna parte del zapato y ofrece inestabilidad al pie, siendo fácil sufrir lesiones o al menos, dureces en los talones y planta del pie.
Zapatillas de deporte
Se amortigua el puente del pie, se apoya toda la superficie y está bien recogido todo el pie. En un principio parece uno de los calzados óptimos para el cuidado de los pies, pero el usarlas con los pies sudosos y a veces, sin calcetines, puede hacer que la zapatilla sea un nido de hongos. Para ello, ventilarlas y mantener una buena higiene es fundamental.
Zapatos de tacón
Cuanto mas tacón, la postura natural del cuerpo obligará a que el empeine y los dedos se vean forzados, al igual que el tobillo que no mantendrá su forma natural durante el uso. Ellos te traerán mas de un dolor de espalda, en la planta del pie y podrás causarte lesiones en los dedos de los pies.
¿Conclusión? ¡ Que unas horas de vanidad no te hagan perder la salud de tus pies !
Los sketches del estilo de “Camera Café” se han hecho tan famosos, que otros que lo fueron en el campo del periodismo en España son rescatados para la televisión, como la serie de Maitena publicada en El País Semanal en 1999 y en la revista El Jueves desde finales del 2001.
Estados alterados, basada en Mujeres alteradas, la famosa tira de humor de la dibujante argentina Maitena, que produce Cuatro Cabezas, la productora de Caiga quien Caiga y Hermanos detectives (ambos programas emitidos por Tele 5) y que protagoniza la actriz María Adanes, será la serie diaria que emitirá la cadena de televisión La Sexta y constará en cada capítulo con varios sketches independientes.
Maitena ironiza en sus viñetas sobre el mundo de la mujer y la guerra de sexos. Mujeres casadas, solteras, viudas, adolescentes, de 40, 30 o 20 años, feas, guapas, gordas, delgadas, con o sin novio, exitosas en su trabajo o en paro… todas aparecen reflejadas.
La autora de las célebres “Mujeres Alteradas”, “Curvas peligrosas” y “Superadas” ha creado toda una “guía de supervivencia femenina”, al estilo del “Diario de Bridget Jones”, en la que refleja las peculiaridades del mundo de las mujeres y su relación con su entorno, con atención especial a los hombres (ya sean maridos, novios o amantes) y los hijos.
Maitena Burundarena nació en Buenos Aires en 1962. Comenzó en la década del 80 publicando historietas eróticas en distintos medios europeos. Trabajó como ilustradora gráfica para diarios y revistas de Argentina y para diversas editoriales de textos escolares. Fue, también, guionista de televisión. Sus libros ya han sido traducidos a doce idiomas y sus tiras son o han sido publicadas en diarios y revistas de más de treinta países, incluyendo prestigiosos medios como el diario El País, que la lanzó a la fama en España, La Stampa y Le Figaro.